Todo quedó consumado en el PRI
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Aquellos que pensaron que en el PRI las cosas iban a cambiar de la noche a la mañana, pues se equivocaron, quienes supusieron que después del 4 de julio vendría la tan ansiada reforma interna en el tricolor, también erraron, los ilusos que idealizaron después de su derrota estrepitosa un partido diferente, simplemente fueron hechos a un lado y los populistas que gritaron todo el tiempo ¡¡consulta abierta a las bases!! , solo simularon.
Cabria preguntarse aquí ¿sirvieron de algo las protestas priistas?, por supuesto que no, el Revolucionario Institucional no se fracturo, su disputa fue de caudillitos y protagonistas, nunca dejaron que permeara abajo, quien ejerce aún el control político en el estado y en dicho partido maniobro e impuso reglas y condiciones para evitar perder todo.
Todas sus protestas, misiles, granadas, bombas molotov y balas de agua que utilizaron durante días, semanas y meses, se convirtieron en una guerra de papel y mediática, que respondió más bien a cuidar, defender y satisfacer los intereses políticos de los grupúsculos que hoy conviven al interior del tricolor.
Cuando el grupo político que gobierna Puebla y al PRI, se dio cuenta de la furia que desato Javier López Zavala, como propuesta para dirigir al partidazo, simplemente metió reversa, se dieron cuenta que perderían y que su estructura partidaria aún viva podría sublevarse en serio y dividirse.
Juan Carlos Lastiri Quiróz, no es un milagro de la divina providencia para salvar a los priistas, es el resultado de la acción de un partido vertical y autoritario que así actúa, me niego a pensar que fue el “Plan B”, creo que nunca existió, López Zavala fue sostenido hasta el final y su renuncia respondió más bien a una decisión del centro.
Lastiri Quirós, no es un bateador emergente, es producto de una decisión cupular y consensada por un grupo de poder, es el cuadro que tenían, sus demás componentes están desgastados y agotados; es de bajo perfil, pero el menos golpeado, no tiene broncas con nadie, navega de muertito, beneficiado del sistema, no es el gran líder, pero si un hombre de partido, disciplinado y con herencias familiares que le deben todo al Revolucionario Institucional, ese es su blindaje.
Es desde hoy el dirigente estatal del Revolucionario Institucional, solo le falta ser legitimado por el aparato político de su partido. Su póliza de garantía esta respaldada por su obediencia, confianza y lealtad a prueba de todo, pero no para el PRI.
Quien piense que la corriente política del marinismo esta resquebrajada por su derrota electoral, se puede equivocar, goza de salud política y tiene un instrumento partidario que lo pondrán a trabajar en serio y en todos los frentes. López Zavala no esta muerto, mucho menos peleado o separado de su mentor político, tampoco será abandonado a su suerte, porque este grupo no se construyo ayer, es un proyecto que les llevo años y ellos lo saben.
De lo único cierto que sabrá López Zavala, es de todas las simulaciones y traiciones de sus amigos, aliados y compañeros de viaje que ayer le juraron amor eterno y ahora hasta lo niegan.
Que nada nos sorprenda, solo son lecturas para mentes brillantes, desde ahora y hasta cuando los revolucionarios institucionales se coronen de este penoso proceso democrático que acaban de vivir, los escucharemos repitiendo día tras día sus grandes ideas políticas de su unidad partidaria, de sus acuerdos alcanzados, de que hay PRI para rato y que son la luz que alumbrara el camino oscuro que vive el país.
Don Melquiades Morales, don Miguel Quiroz Pérez, Enrique Doger Guerrero, Jesús Morales Flores, Alberto Jiménez Merino, Guillermo Deloya Cobián, Jorge Estefan Chidiac, Humberto Aguilar Vivero, Leobardo Soto y otros tantos caudillos que faltan, solo esperan el gran momento para tomarse del brazo, estar muy juntitos y en el estrado gritar a todo pulmón ¡¡ viva la unidad del PRI!! Cabrones.
Poco después ya más mesurados y alejado el peligro de la división, Lastiri Quiróz , nos dirá a nombre del priismo poblano, que serán una oposición responsable y que se han reconciliado, que recuperaran los espacios que perdieron en estos comicios como la gubernatura, la mayoría en el Congreso local y de las alcaldías y que los enemigos de la justicia social –la derecha poblana- serán derrotados.
Muchas cosas están por venir y verse, la transición en Puebla no será cosa fácil, el PRI es un partido transformer, se aclimata a las peores condiciones y logra sobrevivir, es resistente y a todos nos puede engañar con tal de regresar al poder.
Para enfrentar esto, necesitamos demasiada cultura democrática, crear mucha ciudadanía, impulsar las reformas necesarias, más transparencia, mucha información, menos demagogia y una izquierda moderada e incluyente, que se convierta en gobierno.