Melquiades Morales traicionó a sus seguidores con la declinación de Jiménez Merino
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Dicen que el cambio de dirigente en el PRI estatal tiene enojados a muchos priistas, pero no con el nuevo líder de ese partido, Juan Carlos Lastiri Quirós, ni con quien deja el puesto, Alejandro Armenta Mier, sino con el ex gobernador de Puebla Melquiades Morales Flores.
Dicen que el cambio de dirigente en el PRI estatal tiene enojados a muchos priistas, pero no con el nuevo líder de ese partido, Juan Carlos Lastiri Quirós, ni con quien deja el puesto, Alejandro Armenta Mier, sino con el ex gobernador de Puebla Melquiades Morales Flores.
Y es que dicen que el viernes 29 de octubre, por la mañana, el ex mandatario sostuvo una negociación con enviados de la llamada “burbuja marinista” para que aceptara la llegada de Juan Carlos Lastiri al PRI, y de esa manera se garantizara la declinación de las aspiraciones del diputado federal Alberto Jiménez Merino, quien representaba al grupo melquiadista.
El problema del resultado de esa reunión –que dicen transcurrió en armonía y sin que brotaran discrepancias– es que Melquiades Morales ni tomó en cuenta a quienes apoyaban a Jiménez Merino y mucho menos les avisó que ya había cedido a favor del ahora ex secretario de Desarrollo Social.
Por eso a muchos melquiadistas y de otras corrientes del tricolor les tomó por sorpresa y con desagrado la noticia de la declinación de Jiménez Merino, cuando tenían claro que el legislador federal se perfilaba a ser el nuevo dirigente priista por contar con el apoyo de la mayoría de los ex gobernadores priistas.
Se comenta que entre quienes estarían molestos se encuentra el ex gobernador Guillermo Jiménez Morales, y no por el arribo de Lastiri ni la declinación de Jiménez Merino, sino porque no se guardaron las formas y no tomó su parecer.
Lo peor del caso es que dicen que Melquiades Morales sigue sin explicar por qué cambió de opinión, luego de que los ex gobernadores habían acordado con la presidente nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, que el líder del partido en Puebla sería Alberto Jiménez Merino.
Se le olvidó a Morales Flores que ya pasó la época en que sus decisiones unipersonales se convertían en mandato de todos los priistas, y que ahora, aunque es uno de los principales líderes del PRI, debe buscar acuerdos, consensos o por lo menos avisar de sus cambios de opinión.
Más allá de lo que hizo o no hizo Melquiades Morales Flores, es pertinente preguntarse las implicaciones de que Juan Carlos Lastiri prácticamente sea el nuevo dirigente priista, por encima del proyecto que había de convertir a Javier López Zavala o a Jiménez Merino en el sucesor de Alejandro Armenta
Con Jiménez Merino el PRI se habría convertido en una oposición leal al próximo gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, ya que el nuevo mandatario buscará gobernar de la mano de un sector de priistas, que es el grupo del ex gobernador Melquiades Morales Flores.
Jiménez Merino no solamente es parte del grupo de Morales Flores, sino que es un priista sin carácter, razón por la cual no supo luchar por la presidencia del PRI.
Con Javier López Zavala el PRI se habría convertido en el “payaso de las cachetadas” de la administración de Moreno Valle, pues al ser López Zavala el candidato perdedor del 4 de julio, habría llegado en condiciones de alta vulnerabilidad y sería el blanco da ataques de priistas dolidos con la derrota –que son la mayoría– e integrantes del nuevo gobierno.
Con Juan Carlos Lastiri todo apunta a que el PRI sí buscará ser una oposición real al gobierno de Moreno Valle.
Si algo tiene Lastiri es que es un hombre mesurado, poco estridente, pero que sabe dialogar y sobre todo, es agudo con sus críticas.
Además, aunque se le busqué ubicar solamente como parte del grupo marinista, en realidad el ex secretario de Desarrollo Social es alguien que ha convivido con los tres últimos gobernadores de Puebla, lo cual lo coloca en posición de ser un puente entre las diversas corrientes en que el tricolor poblano se encuentra fraccionado.