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Armenta omitió culpas de Zavala, Montero, Doger y Alcalá en la derrota

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 10 de noviembre de 2010
Aunque hay muchos priistas a los que no les dejó satisfechos el informa de Alejandro Armenta, la realidad es que no hace falta más que ir deshojándolo, para ponerle nombre a cada uno de los culpables de la derrota electoral del 4 de julio.
 
 
Aunque hay muchos priistas a los que no les dejó satisfechos el informa de Alejandro Armenta, la realidad es que no hace falta más que ir deshojándolo, para ponerle nombre a cada uno de los culpables de la derrota electoral del 4 de julio.
 
Y por supuesto que aquí nadie se escapa, lo mismo debe reconocer su responsabilidad el gobernador, como cada una de las figuras del priismo estatal, en donde no queda “títere con cabeza”.
 
En esa larguísima lista, deben estar los nombres de Javier López Zavala y Mario Montero, pero también la de las supuestas figuras priistas, en donde Blanca Alcalá y Enrique Doger debían jugar un papel preponderante.
 
Me parece que la reveladora recopilación de Armenta, debe iniciar con el “mea culpa” de quien —en el papel— dirigió los destinos del PRI en el estado.
 
Y así, Jesús Morales, Víctor Hugo Islas, Alberto Amador, Jorge Estefan, en su carácter de precandidatos y coordinadores de la campaña, deben asumir su participación el tropiezo electoral.
 
Y de ahí pa´bajo
 
Sin embargo, los calificativos de Armenta merecen mención aparte. De golpe y porrazo, habló de soberbia, de arrogancia y exceso de confianza.
 
En esa lógica, es evidente que los priistas tienen muy claros los motivos de su debacle.
 
Dijo el exdirigente, que las victorias electorales recientes, les generaron un exceso de confianza, lo cual los llevó a menospreciar al rival, enfundado en los multicolores de la alianza opositora.
 
Qué difícil para un dirigente de partido, tener que reconocer que no comprendieron que se trataba de una elección de alta competencia.
 
Sobre todo cuando estamos hablando de que los operadores marinistas eran reconocidos como verdaderos expertos electorales.
 
Y es aquí en donde me parece que el informe se queda incompleto.
 
En toda esta reflexión, no encontré un espacio en donde se hiciera mención al anacrónico sistema electoral priista.
 
Es evidente que la falta de modernidad fue parte sustancial de la derrota y no parecen entenderlo.
 
La eficiencia de los asesores morenovallistas, exhibieron a un caduco equipo priista, el cual utilizó las mismas estrategias que le dieron el carro completo al PRI en los tiempos del Bartlismo.
 
Jamás supieron cómo neutralizar las arremetidas que a través de las redes sociales les pegaron los estrategas morenovallistas.
 
Ni tuvieron elementos para contrarrestar las etapas de posicionamiento de imagen que marcaban los tiempos de la campaña morenovallista.
 
De esta forma, el ahora gobernador electo se sometió a todo lo que le ordenaron sus asesores.
 
Y fue desde las aparentes banalidades como: Quítate el reloj, arremángate las camisas, usa botas mineras, no te sientes en los eventos y utiliza colores tierra; hasta las de fondo, como criticar la condición de chiapaneco en el interior del estado y nunca mencionarlo en la capital, por la alta población de fuereños que actualmente la habita; por sólo citar algunos ejemplos.
 
Me queda claro que Moreno Valle hizo lo que nunca imaginó y hasta utilizó ropa que ni siquiera conocía, pero simplemente obedeció, sabiendo que estaba en manos de expertos.
 
O acaso ¿usted piensa que en alguna ocasión de su vida, Moreno Valle había calzado botas mineras? 
 
Obvio no. Pero era un asunto de imagen y les compró la historia a sus gurús, sabiendo que estaba en las mejores manos.
 
No por nada estos consultores cobran verdaderas millonadas. Pero una gubernatura bien vale gastar eso y más.
 
Si entramos a los detalles, encontraremos que la disciplina del candidato, fue como la del clásico alumno aplicado, que jamás replica y sólo tiene en mente exentar la materia.
 
Y efectivamente, la exentó, mientras que los descarriados priistas, planeaban sus próximos seis años de bonanza política.
 
Por esos temas y otros más, el informe del dirigente priista se queda en deuda.
 
Espero que el libro prometido por Armenta para principios del 2011, sea un verdadero estudio de la derrota y no un catálogo de justificaciones.
 
Veremos y diremos.
Staff Puebla On Line 2009
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