¡Que corra la sangre… y las apuestas!
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Si ya sé, qué mal gusto de título cuando justo pasamos por momentos aterradores de violencia e inseguridad en todo el país, pero francamente no encontré otro que plasmara de mejor manera los tiempos políticos venideros. Me disculpo de antemano por ello.
A raíz de las elecciones del pasado dos de julio en que la gente votó en varios estados en contra de los excesos y abusos del poder, entre ellos el nuestro, y de la paulatina toma de protesta de los nuevos gobernantes, se inició una especie de purga, descalificaciones, cacería de brujas, ánimo persecutor, interés por la verdad, alto a la impunidad, o como Usted quiera llamarle, contra los titulares de los gobiernos salientes y sus equipos.
El más sonado, es el caso zacatecano, porque además ahí ya empezó en serio la guerra. La ahora ex gobernadora, Amalia García, ha recibido un golpe mediático y político un día sí y otro también. Bueno, gracias a eso ahora nos venimos a enterar –por ella misma- que los ataques se deben a la intencionalidad política de frenar su carrera e impedir se postule como candidata al gobierno del DF. Pero qué cinismo, qué desvergüenza. Todavía no se enfría la silla que dejó en su estado y ahora va por más, suponemos que eso de gobernar, de ayudar al prójimo, de entregar su vida al servicio de los mexicanos le encantó y ahora quiere repetir. ¿Será?
Otro más es el de Oaxaca. El proceso de entrega-recepción ha estado cargado de acusaciones, manifestaciones populares, expresiones de repudio hacia el ex, Ulises Ruíz. Es tal el ánimo adverso que incluso no participó de la toma de posesión de su sucesor llevada a cabo el día de ayer. ¿Qué sigue?, calculo que el nuevo gobernador habrá de saciar la petición de sangre de un pueblo indignado y harto del abuso, pero sobretodo de los enemigos políticos que a lo largo de su sexenio, el buen Ulises, dejó heridos.
Y ahora vendrá Puebla. Los dos ejemplos anteriores y las bravatas de Felipe Calderón el pasado fin de semana, indican que para Mario Marín la cosa no vendrá fácil. ¿Se convertirá en la cereza de pastel de la andanada política?. Creo que sí pero aún falta tiempo y eso lo sabremos de aquí al 2012.
Por lo pronto, transcribo algunas frases emanadas de los libros de cabecera de todo político y estratega, “El Arte de la Guerra” y “El Príncipe”, que sin duda nos darán mayores luces sobre lo que se avecina:
“En los tiempos antiguos, los guerreros hábiles primero se hacían invencibles, después esperaban a que el enemigo fuese vulnerable”.
“La gente no entiende de una victoria que se obtiene antes de volverse un conflicto….Si vences sin combate, ¿quién proclamará tu valor?”.
“No lleves al límite a un enemigo que está en una situación apurada”.
“Utiliza a los traidores que militen con el enemigo”.
“Un buen soberano es prudente y un buen comandante precavido”.
“Cuan peligroso es, tanto para un príncipe como para una república no castigar el ultraje hecho a una nación o a un particular”.
“Un príncipe cae en el menosprecio cuando pasa por variable, ligero, afeminado, pusilánime e irresoluto……ingéniese para que en sus actos se advierta constancia, grave3dad, virilidad, valentía y decisión”.
“Si la impunidad se consiente bajo la gobernación de un príncipe, y el ofendido es hombre prestante y de honorable condición, no se sosegará mientras no se haya cobrado en la persona del mismo soberano, aunque en su acto vindicativo encuentre su total desventura”.
Pero en tanto algunos políticos corren y otros los apedrean, nos leemos la próxima semana…………