Un defensor de violadores podría ser el próximo titular de la PGJ
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Víctor Carrancá Bourguet es uno de los abogados más caros de la Ciudad de México, y por eso ha defendido a mucha gente importante y famosa, tanto de los ámbitos político como artístico. Pero también ha litigado a favor de personajes oscuros y de triste memoria para la sociedad mexicana, como son cuatro escoltas de quien fuera el “fiscal de hierro” de la Procuraduría General de la República (PGR), Javier Coello Trejo, quienes estuvieron procesados por violación de mujeres a principios de los años 90.
La gravedad de estos antecedentes de Carrancá Bourguet es que en algunos círculos políticos de la Ciudad de México se ha especulado que este abogado podría ser el próximo titular de la Procuraduría General de Justicia de Puebla (PGJ), o que por lo menos, en algún momento llegó a ser considerado como aspirante a ese puesto.
Ojalá que esa versión sea una mera especulación y nunca se tenga la presencia en la PGJ como funcionario a Carrancá Bourguet, ya eso podría llevar al estado de Puebla a una etapa de regresión en materia de defensa de los derechos humanos y de la legalidad.
Sí Víctor Carrancá llegara a Puebla a ser parte del gabinete, el próximo gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, no estaría ofreciendo a los ciudadanos tener en el aparato de procuración de justicia a un defensor de violadores y en la Secretaría de Seguridad Pública a un represor, en la figura de Ardelio Vargas Fosado, quien se encargó del operativo que atentó contra los derechos humanos de pobladores de San Salvador Atenco.
En 1990 fueron detenidos cuatro escoltas del subprocurador de Narcóticos de la PGR, el chiapaneco Javier Coello Trejo, quien fue famoso por ser un hombre duro, violento y que no respetaba los derechos humanos. A sus guardias personales, que habían sido entrenados por la DEA, se les encontró como presuntos responsables de haber violado a siete mujeres.
Esas féminas tenían edades que iban de los 19 a los 24 años, muchas de ellas eran profesionistas y las privaron de su libertad alcazarlas en la vía empleando un vehículo que era usado para los traslados personales de Coello Trejo.
Lo grave de este asunto es que la PGR, lejos de buscar castigo para los escoltas, los defendió. Años más tarde, la entonces senadora del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Amalia García cuestionó que siendo “pobres” esos agentes, habían sido representados por el despacho de Guillermo Hamdam, el cual era uno de los más caros del país.
Y en ese despacho se nombró a Víctor Carrancá para que defendiera a los escoltas del “Fiscal de hierro”.
Años más tarde a los hechos de los escoltas de Coello Trejo, Víctor Carrancá Bourguet apareció en el primer gobierno de oposición de la Ciudad de México, que estuvo encabezado por el fundador del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, al ocupar el cargo de subprocurador C en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
En ese proceso estuvo 4 años, al dejarlo el 15 de enero de 2002, luego de que tuvo una cuestionada actuación en varios casos relevantes.
Por sus manos pasó el asunto del asesinato del patiño de Televisión Azteca Francisco Stanley, o mejor conocido como “Paco Stanley”, cuyos presuntos homicidas salieron libres.
Tampoco pudo resolver el asesinato de la defensora de los derechos humanos Digna Ochoa, ni pudo tener éxito en el proceso penal que se siguió contra el último regente de la Ciudad de México, el priista Óscar Espinosa Villarreal.
Luego de que salió del gobierno de la ciudad de México, los reflectores volvieron a dirigirse hacia Víctor Carrancá Bourguet cuando apareció defendiendo al “señor de las ligas”, es decir, al perredista René Bejarano, quien mediante un complot que armaron el panista Diego Fernández de Cevallos, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, el empresario Carlos Ahumada y Televisa, se exhibió al legislador del Partido de la Revolución Democrática recibiendo varios sobornos.
Era claro que ese complot no se organizó para denunciar los supuestos actos de corrupción de Bejarano, sino para buscar frenar la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República.
El último caso relevante de este abogado es que defendió a la mujer que le arruinó el trasero a la cantante Alejandra Guzmán con una fallida cirugía estética.