Pablo Rodríguez prevé seis meses de madrazos en el inicio del sexenio
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“Es hora de cerrar filas con el nuevo gobierno…
“En el arranque estamos previendo conflictos…
“Se orquestarán campañas de inestabilidad contra la nueva administración…
“Los sindicatos de izquierda preparan movilizaciones para afectar a las empresas…
“Les pido que cerremos filas en los primeros seis meses de gestión…
“A quienes asomen la cabeza con marchas y huelgas se les aplicará la Ley…
“No digo que vaya a ocurrir, sino que puede ocurrir y hay que prepararnos para seis meses complicados, donde habrán presiones para evidenciar alguna (sic) ingobernabilidad”.
Tales palabras han sido expresadas por el responsable del equipo de transición en el ámbito económico, Pablo Rodríguez Regordosa, en reuniones con empresarios, industriales, comerciantes, constructores, exportadores, importadores y prestadores de servicio.
En realidad, a decir de algunas asistentes consultados por este medio, deja la sensación de que habrá que prepararnos para lo peor.
“Asusta saber que con el nuevo gobierno habrá conflictos laborales”, expresaron los entrevistados.
Y abundaron: “las inversiones previstas quizá tendrán que esperar los seis meses de turbulencia laboral y política en Puebla”.
Es común ya el intercambio de información en el sector privado, a partir de las reuniones a las que acude Pablo Rodríguez.
“A lo mejor exagera, pero su mensaje es mejor aguantar antes de seguir con nuestros planes de crecimiento”, dicen.
Los riesgos
En amplios sectores del empresariado poblano comienza a verse con preocupación que más allá del discurso optimista de la transición, cada vez se aprecia el enrarecimiento del clima social en Puebla.
Se considera que buena parte de la campaña negra contra el marinismo goza del beneplácito del grupo que entrará a gobernar, lo que contribuye al linchamiento público, donde fácilmente pueden entrar grupos violentos para capitalizar la crisis del arranque del sexenio en detrimento de la confianza para invertir.
“Pablo (Rodríguez) poco ayuda a generar una situación de tranquilidad”.
“Nos plantea estar listos para defender con todo nuestras empresas, pues la autoridad usará la fuerza pública para apaciguar manifestaciones o incluso podría entrar a los negocios para calmar a quienes alteren el orden laboral”, exponen.
Está claro que los riesgos de la transición son palpables, sobre todo porque después de 80 años en el poder, el PRI será oposición. Los grupos de presión proliferarán para medir de qué son capaces las autoridades que llegan, díganse Estado o municipios.
Además, los patrones no descartan el uso de todos los medios de defensa de quienes se van ante la campaña en su contra que ya inició.
“Una cosa es que se avizoren peligros y otra que nos atrincheremos y nos preparemos para la guerra contra esos grupos”, alertan.
Lo que si vale la pena señalar es que el arranque de sexenio siempre se caracteriza por la proliferación de grupos que desde la calle miden a la autoridad para conservar sus prebendas.
A Mariano Piña Olaya lo recibieron la 28 de Octubre y los universitarios; a Manuel Bartlett, los empresarios por la inseguridad y los panistas que lo tildaban de autoritario; a Melquiades Morales le apareció Concho Colotla; a Mario Marín, los comerciantes ambulantes.
Ahora, con Rafael sume a todos.