Alimentos transgénicos: revolución sin simpatizantes
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El gobierno mexicano ha autorizado el uso de transgénicos en la producción de alimentos pero organismos como Greenpeace advierten que el uso indiscriminado de componentes modificados son un riesgo para la salud y campos de cultivo
El uso de la biotecnología en la manipulación y producción de alimentos sigue impactando al mercado agrícola y de consumo. El gobierno mexicano ha autorizado el uso de transgénicos en las producciones de papa, algodón, alfalfa, jitomate, canola y soya; sin embargo, organismos como Greenpeace advierten que el uso indiscriminado de componentes modificados genéticamente no sólo ponen en riesgo la salud, sino que también generan un desequilibrio en los cultivos.
Pese al intento de vigilar las producciones de alimentos transgénicos y que la publicación de su uso en las etiquetas nutrimentales están estipulados por la ley, en México el 96 por ciento de los consumidores no estamos enterados de las cantidades y en qué productos sí se encuentran estos componentes. En sus esfuerzos por establecer una conciencia sobre las consecuencias que tiene el consumo de este tipo de alimentos, Greenpeace ha elaborado la llamada “lista verde y roja de alimentos transgénicos”, la cual tiene su versión para los alimentos en México”.
Junto a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esta ONG promueve el derecho a la información de los consumidores y está exigiendo a las empresas que se comprometan a la publicación clara, completa y veraz todos los componentes del producto que comercializan, permitiéndole al consumidor elegir correctamente los víveres.
El nacimiento de los alimentos transgénicos se dio en mayo de 1994, cuando la Food Administration de los Estados Unidos, permitió de manera legal comercializar del tomate “flavr-savr”. A partir de ese momento la demanda y experimentos de alimentos que son manipulados genéticamente para resistir a condiciones climáticas, plagas, herbicidas y la modificación de su contenido nutrimental no ha parado.

La empresa Calgene se encargó de la producción y comercialización en territorio americano del primer alimento transgénico
Hasta el día de hoy, el maíz y la soya sigue siendo los vegetales más importantes para la industria de los transgénicos. Ambos han demostrado que con las modificaciones a las que han sido sometidos durante los últimos 20 años, han logrado una resistencia a los ataques de un insecto llamado taladro y del uso indiscriminado del herbicida glifosato.

Actualmente en el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo mexicano, se siguen efectuando estudios para lograr semillas más resistentes al cambio climático
Pese a las campañas en contra de este tipo de avances en la agricultura, los expertos en biotecnología aseguran que con las modificaciones hechos a los cultivos se está asegurando la creación de una nueva generación de semillas, que tengan una tolerancia a las sequías, inundaciones, a climas extremos y alimentos con niveles mayores de proteínas.