Nicolás Copérnico
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El pasado 23 de mayo fueron reinhumados los restos del insigne astrónomo polaco Nicolás Copérnico, después de una guardia de honor de clérigos del más alto rango, en una tumba de granito negro en la catedral de Frauenburg, de la que fue canónigo y doctor. La iglesia católica así hace las paces con un investigador cuya teoría de que la Tierra gira alrededor del Sol, le ocasionó ser declarado hereje.
Su modelo se basó en observaciones de los astros a simple vista, ya que aún no existía el telescopio, y en complejos cálculos matemáticos.
Actualmente, muchos no reconocen el nombre de Copérnico, y menos en qué consiste su teoría heliocéntrica, y mucho menos saben de su libro: De revolutionibus orbium coelestium (De las revoluciones de las esferas celestes), que es usualmente concebido como el punto inicial de la astronomía moderna, además de ser una pieza clave en lo que se llamó la Revolución Científica en la época del Renacimiento.
Nicolás, nació el 19 de febrero de 1473, en Torún, Prusia, Polonia, huérfano de padre cuando tenía 10 años, quedó a cargo de su tío Lucas Watzelrode, canónigo y futuro Príncipe-Obispo de Warmia, quien le posibilitó una excelente educación y una vida sin preocupaciones materiales.
En 1491, Copérnico ingresó a la Universidad de Cracovia, donde estudió Derecho, Medicina, Griego y Filosofía. Allí recibió enseñanzas astronómicas de Alberto Brundzewski, astrónomo muy competente.
Nuestro biografiado deja Cracovia porque es enviado por su tío Lucas a estudiar Derecho Canónico a Italia, en la Universidad de Bolonia, acompañado por su hermano Andrés.
A los veintiocho años, su gran afición por observar las estrellas, lo lleva a París, donde toma un curso de Ciencias y Astronomía.
Hasta 1512, fue secretario y médico personal de su tío Lucas. Posteriormente vivió en Frauenburg, donde desempeñó el cargo de canónigo vitalicio de la catedral. Compartió su tiempo entre el ejercicio de la medicina, de la matemática, de la física, aunado a sus responsabilidades como jurista, clérigo, gobernador, administrador, líder militar, diplomático y economista. Junto con estos extensos cargos, destaca en demasía, sus estudios sobre astronomía.
Tras diversos estudios y viajes entre Bolonia, París, Padua y Cracovia, posiblemente concibió la idea original de la rotación terrestre en 24 horas y el giro de la Tierra en torno del Sol.
A partir de los cuarenta años, empieza a desarrollar la teoría matemática que permite realizar cálculos planetarios basados en el sistema heliocéntrico; desde joven advirtió lo enmarañado e improbable que era el sistema ptolemaico tradicional, para lo cual se sintió apoyado por la lectura de autores antiguos que hacían referencia al sistema heliocéntrico de Aristarco de Samos.
El sistema geocéntrico de Ptolomeo, desarrollado en el siglo II d.C. era el modelo de universo aceptado en tiempos de Copérnico. La idea de un sistema heliocéntrico había sido discutida en la antigüedad por los griegos; Aristarco lo propuso en el siglo III a.C. pero había sido desechada porque la física aristotélica no podía aceptar el movimiento de la Tierra.
Es necesario subrayar, la gran revolución científica que estaba emprendiendo Copérnico. En la baja edad media, era imposible negar que la tierra fuera el centro del Universo.
Hacia los años veinte del siglo XVI, se divulgaron sus manuscritos que versaban sobre la arquitectura del sistema planetario y en los cuales se postulaba que la Tierra gira alrededor de su eje y que ésta y los planetas se mueven alrededor del Sol.
La ruptura básica que representaba para la ideología religiosa medieval, la sustitución de un cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro, por un universo homogéneo e infinito, situado alrededor del Sol, hizo dudar a Copérnico de publicar su obra, siendo consciente de que aquello le podía acarrear problemas con la Iglesia
En 1533, escribió su primer libro, el Commentariolus, un bosquejo de sus hipótesis sobre los movimientos celestes. Esta obra tuvo excelente acogida en los círculos oficiales de la Iglesia y en 1536, el Cardenal Schönberg insta a Copérnico a escribir un tratado donde se presente su teoría detalladamente.
Las ideas principales de su teoría son:
-Los movimientos celestes son uniformes, eternos, y circulares o compuestos de diversos ciclos: epiciclos.
-El centro del universo se encuentra cerca del Sol.
-Orbitando el Sol, en orden, se encuentran Mercurio, Venus, la Tierra y la Luna, Marte, Júpiter y Saturno.
-Las estrellas son objetos distantes que permanecen fijos y por lo tanto no orbitan alrededor del Sol.
-La Tierra tiene tres movimientos: la rotación diaria, la revolución anual, y la inclinación anual de su eje.
-La distancia de la Tierra al Sol es pequeña comparada con la distancia a las estrellas.
Estas ideas, pronto le acarrarían grandes problemas, no sólo con el clero sino también con sus colegas científicos, los cuales la desecharon tajantemente por no ser comprobable.
En 1539, en el ocaso de su vida, Copérnico recibe la visita en Frauenburg de un joven matemático alemán Georg Joachim von Lauchen, también conocido como Rético. Este lo motiva para completar su obra y le ayuda en su preparación, trabajando con Copérnico dos años. En 1540, difunde el primer informe sobre las investigaciones copernicanas, la Narratio prima y después de la muerte de Nicolás, es el encargado de revisar y editar la obra De revolutionibus orbium coelestium.
Nicolás Copérnico fallece a los 70 años de edad, el 24 de mayo de 1543, en Frauenburg, Polonia, Prusia.
Las ideas de Copérnico, son más que un pequeño grano de arena en esta vasta playa de conocimientos, faltaría Newton para culminar esta revolución astronómica.
El universo sigue siendo un misterio para los astrónomos del siglo XXI y el microcosmos es una senda en la que apenas vamos dando nuestros primeros pasos.
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