domingo, 07 junio 2026
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Zavala vivió la traición, el engaño y el autoengaño

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 6 de julio de 2010

La mentira es una de las estrategias fundamentales de la política según escribióMaquiavelo, quien definió al hombre de poder como una mezcla de zorro y león: zorro para eludir las trampas y fortaleza de león para atacar al enemigo. Falla quien es puro zorro pues la pura astucia se convierte endebilidad. Falla quien es puro león, pues el exceso de ardor sin astucia lo hará blanco de mil conspiraciones. Tras el terremoto electoral que tiene devastado al tricolor, en la bruma de los escombros se esconde el círculo dorado que mintió una y mil veces a Javier López Zavala en los alcances de la estructura y lealtades que apoyaban al tricolor. Un círculo de corifeos y aduladores que provocaron en el fallido candidato el pecado del autoengaño: hasta el final Zavala creyó a muerte en los medios a sueldo que lohalagaban sin fin, en los operadores electorales que le garantizaron un millón de votos cuando no los tenían, en empresarios que medraron del presupuesto con el que se construyó su candidatura y, finalmente, en un grupo compacto que probó hasta el cansancio las acusaciones de mediocridad que siempre se les hizo. Todos ellos pagan las culpas conjuntamente de hundirlo, y su paraíso sexenal se ha esfumado para siempre.

En el recuento de los daños el principal pecado que Javier López Zavala deberá asumir es elautoengaño del que fue presa. Tantas veces le repitieron la mentira de que era elprohombre que Puebla esperaba que terminó convenciéndose de ello. Pero es su único pecado. Es un lugar común afirmar que en plena guerra la autocrítica equivale a traición, una frase que continuamente rezaba Andrés Manuel López Obrador y que podría firmar Alejandro Armenta, el gran soldado tricolor que siempre tuvo la vista puesta en el 2016 antes que en el 2010. 

Confiado en su gran experiencia como triunfador del 2009 prohibió cualquier ejercicio crítico que permitiera correctivos a la campaña. Y, por si fuera poco,fracturó las campañas a la alcaldía y la gubernatura como si se tratara de dos procesos diferentes. Como una profecía autocumplida Armenta siempre dijo por lo bajo y lo alto que Montero perdería. Y perdió.

Nada ilustra mejor el círculo de mentiras a las que fue sometido Zavala que la relación del PRI con el magisterio, el gran boquete electoral de 200 mil votos que hizo la diferencia final. Primero se dijo que con grandes prebendes se tenía comprados a los dirigentes de las secciones 23 y 51 del SNTE. Cuando bajó la orden de apoyar a Moreno Valle, se afirmó entonces que Cirilo Salas y Eric Lara no tenían autoridad entre la base y nadie los obedecería pues representaban el cacicazgo de Elba Esther Gordillo. Y por último, que había maestros buenos que votarían por el PRI y maestros malos que votarían por Moreno Valle. Pero Darío Carmona nunca presentó una cuantificación realista del cuántos había en cada bando. Hoy es claro que la gran mayoría de los 62 mil profesores que hay en Puebla se apostó por la Alianza Opositora.

Cuestión de hacer números.

Mezcla de engaño y autoengaño fueron los apoyos políticos de los miembros del gabinete que, sin disimulo, no aportaron nada a la campaña y se dedicaron a seguir despotricando por la decisión de designar a Zavala como el candidato tricolor. La burbuja marinista, por ejemplo, bajo los brazos sin argumento. Valentín Meneses desde Gobernación nunca hizo una operación electoral de acuerdo a su puesto: incluso su primera acción como despedir a Silvia Tanús de la subsecretaría D, la auténtica operadora de lasimbiosis PRI-gobierno. Meneses la despidió sin despeinarse y Tanús debió refugiarse en el PRI estatal, pero ya sin la autoridad sobre la burocracia. Y luego, Darío Carmona se apropio de la operación cuando no tenía autoridad moral.

Javier López Zavala consiguió adhesiones forzadas, verticales, ordenadas por el gobernador, pero nunca auténticas. Blanca Alcalá supuestamente logró una negociación digna por la que le dieron 2 diputaciones y una promesa de hacerla secretaria en el nuevo gobierno. Pero salvo en el distrito V donde pensaba asegurar la dote de su hija Karina con un yerno diputado, la operación de la ex popular alcaldesa nunca se vio en el municipio. No es gratuito que la gran debacle tricolor se produjera en el capital, donde la diferencia entre PRI y la Alianza Opositora superó los 150 mil votos. La alcaldesa tendrá que dar muchas explicaciones sobre su huelga de manos caídas, pero en el pecado llevará la penitencia pues entregará la administración a un panista y su cuenta pública terminará en manos de la oposición. O de Enrique Doger.

A lo largo de su gestión como secretario de Gobernación y Desarrollo Social, así como elexacerbado poder que le entregó, Zavala guardó muchos cadáveres en su armarioque, cual zombies, salieron a cobrar venganza el 4-J. Marinistas resentidos. Priistas resentidos. Burócratas resentidos. Una legión que le daba la mano y lo adulaba en la cara, pero que la espalda vomitaba su nombre y parentela. Gerardo Pérez Salazar, Guillermo Deloya, el propio Meneses y tantos más. Y sin embargo, Zavala siempre creyó en su sinceridad y el perdón de los agravios (que él mismo había cometido). Nunca pasó por su mente tanta traición y disimulo. Mucho león y poco zorro.

En la lista hay traidores-disimulo y traidores-dolosos. Entre estos últimos se encuentranmiembros de su grupo cercano que solamente lo utilizaron como una forma deescalar y enriquecerse. Resentidos sociales y expertos en nada, carentes de juicio y anhelantes de riqueza. Óscar de la Vega constituyó un trío de maleantes que prohijaron con la propaganda del candidato que rozó el ridículo, como aquellos pendones que plástico repartidos a lo ancho y largo del estado que lo daban rasgos fisonómicos de asiático. Casi chino, encontró un caldo de cultivo en las acusaciones de guatemalteco y chiapaneco. Para de la Vega lo importante no era cuidar al candidato, sino enriquecer el bolsillo. Ya tiene suficiente para vivir bien pese a la derrota de su amigo.

La mezcla de engaño y autoengaño resultó mortal a la hora de evaluar la capacidad de movilización de Moreno Valle. Los informantes del candidato, todos ellos palomeados por Armenta, presumían que las concentraciones del candidato opositor no llegaban a las 200 personas cuando en realidad los mítines sobrepasaban los 2 o 3 mil. La incapacidad de Armenta rozó su límite en el cierre de campaña de la alianza opositora, pues entre mitin y mitin Zavala recibió información de que estadio Cuauhtémoc no se había llenado. Y más tarde, lo convencieron de que las fotografías prueba de la capacidad de movilización eran una alteración vía photoshop.

Un misterio será entender qué ocurrió realmente con la movilización de la estructura prevista para el 4-j y la información de los cortes provenientes del CISO e Indicadores que desde las once de la mañana mostraban una tendencia al empate técnico pero rumbo a la derrota. A las 4 de la tarde todo Puebla sabía del Waterloo, menos Zavala quien se aferraba a Prospecta Consulting como fuente de su victoria. Cuestionado sobre las cifras de CISO y Indicadores, respondía que no los conocía. ¿Nadie se las dio? ¿Engañaba a los interlocutores? ¿Se engañaba a sí mismo?

En Javier López Zavala vive un gran león pero un pequeño zorro al que le quedan muchos años para seguir haciendo política, pues el priísta no murió porque en la política nadie muere auténticamente. Una parte de su grupo le tocará refundar al PRI desfondado por la mentira, la traición y el autoengaño. Al PRI le faltó la dosis de crítica que extirpó a la prensa. Sin los aduladores a sueldo y la macana amenazadora, Zavala habría tenido voces que le avisaran del desastre inminente. Pero las cabezas de “Zavala arrasa” se impusieron a la cordura.

Staff Puebla On Line 2009
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