Inminente crisis en el PRI por derrota electoral
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¿Qué sigue luego del 4 de julio? El resultado de los comicios del domingo será por muchos años el cambio más radical en la vida del estado de Puebla, luego de la crisis de gobernabilidad y confrontación entre fúas y carolinos –es decir, entre derecha e izquierda– que hubo a finales de la década de los 60 y principio de los 70. Tal situación provocará importantes trastornos y transformaciones en las tres principales fuerzas políticas del estado que se pueden avizorar de la siguiente manera:
1. El PRI entrará en una profunda crisis de liderazgo y se dividirá, además de que perderá mucha de su eficiencia electoral, que tardará años en recuperar.
2. En el PRD surgirán confrontaciones entre las tribus por la disputa de cargos en el gobierno y la renovación de la próxima dirigencia estatal, y surgirá una crisis ideológica por sus alianzas con la derecha.
3. En el PAN se crearán dos corrientes: una dominante y oficial, que controlará el nuevo gobernador Rafael Moreno Valle, y otra que estará en manos de los líderes históricos de Acción Nacional.
El PRI se queda huérfano
El PRI, luego del resultado adverso del domingo, entrará en un proceso de descomposición, ya que es una fuerza política que no sabe funcionar sin el financiamiento y la estructura gubernamental, nunca ha sido oposición a nivel estatal, y en unos meses enfrentará la falta de un liderazgo, una vez que concluya el periodo del gobernador Mario Marín Torres.
Por ahora se perfilan tres corrientes que buscarán controlar el partido: una será la de los marinistas, encabezados por Alejandro Armenta Mier, pero ésta deberá enfrentar el escarnio de ser causantes de la derrota de este 4 de julio.
Otra seguramente será la de los hermanos Melquiades y Jesús Morales Flores, aunque tampoco tendrán mucha autoridad, toda vez que se les percibe como un grupo que contribuyó a la derrota, luego de que varios ex integrantes del que fue el gobierno de Melquiades Morales estuvieron abiertamente operando a favor de Rafael Moreno Valle Rosas.
Una tercera será la del ex alcalde de Puebla Enrique Doger Guerrero, quien será el priista que tendrá el cargo público más importante en el siguiente trienio, que será encabezar a la fracción priista del Congreso local.
Doger contará con la posibilidad de aglutinar a muchas fuerzas del PRI, sobre todo las que se sintieron soslayadas por el marinismo; sin embargo, su confrontación con Mario Marín Torres le restará posibilidades de que pueda cohesionar al tricolor.
Seguramente el PRI en los primeros meses del gobierno de Moreno Valle tendrá la capacidad de mover a grupos populares para protestar e intentar bloquear al nuevo gobierno panista. Algo muy similar a lo que pasó en Tlaxcala hace 12 años, cuando por primera vez el tricolor perdió el Poder Ejecutivo frente a la oposición. Pero frente a ese escenario, surgen las interrogantes:
¿Cuánto tiempo podrá el PRI poblano mantener esa estrategia de desgaste al no contar con financiamiento?
¿Cuál de las corrientes del tricolor saldría beneficiada por ese comportamiento?
¿Eso le ayudaría a recuperar sus índices de preferencias electorales?
Por ahora, todo hace suponer que al PRI le espera un largo periodo de decaimiento y crisis, y que bloquear al nuevo gobierno no le ayudará mucho.
Cuatro nuevas corrientes
en torno al gobierno panista
En el próximo sexenio –que inicia a principios del próximo año– seguramente surgirán cuatro grupos dentro del Poder Ejecutivo, que son los siguientes:
A) El grupo llamado Finanzas, que está formado por los hombres más cercanos a Rafael Moreno Valle Rosas, como son Fernando Manzanilla, Jorge Aguilar Chedraui, Luis Banck, José Cabalán Macari, Marcelo García Almaguer, Ludivino Mora Tejeda, Eukid Castañón y Víctor Cánovas, quienes tendrán las riendas del gobierno, tal como lo tuvieron de la campaña electoral.
B) Habrá una cuota para panistas y perredistas, quienes tendrán algunas carteras en el gabinete, además de subsecretarías y direcciones; es decir, puestos intermedios. En el caso de los albiazules, se privilegiará a los miembros de El Yunque, quienes seguramente irán atrás de los contratos de obras y servicios públicos.
C) Un tercer grupo de funcionarios serán mucho de los priistas que abiertamente o encubiertos apoyaron al candidato de la coalición Compromiso por Puebla.
D) El cuarto segmento será la gente de la líder del SNTE, Elba Esther Gordillo, que tendrá a la SEP como principal base de operación.
Si se da esta conformación en el gobierno del estado, provocará un malestar en muchos grupos del PAN, ya que no todos tendrán cabida en el Poder Ejecutivo en cuanto a cargos se refiere y beneficios económicos, además de que el “purismo” que caracteriza a la gente de El Yunque les impedirá convivir con fuerzas ideológicas contrarias.
Al mismo tiempo habrá una corriente en la que seguramente estarán Ana Teresa Aranda y Francisco Fraile García, haciendo un contrapeso al gobierno de Moreno Valle y buscando que el PAN no quede bajo control, exclusivamente, del próximo gobernador.
El PRD sin rumbo
El PRD es un partido que quedó desdibujado en este proceso electoral. Nadie habla del avance de este partido. La fuerza de la izquierda quedó concentrada en el Partido del Trabajo, y ese es el mayor mérito de Armando Etcheverry, quien actuó con congruencia y eficiencia durante esta elección. Es hoy en día el político a nivel local que más votos ha dado a la izquierda.
Una vez que pase la euforia del proceso electoral, el PRD regresará a la ingobernabilidad y la lucha de facciones que siempre le han caracterizado, pero de eso nos ocuparemos en otra ocasión.