lunes, 08 junio 2026
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Moreno Valle defendió con grupos de choque su victoria el 4 de julio

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 13 de julio de 2010

Minutos después de las 12 horas del 4 de julio, las primeras encuestas de salida marcaron una ventaja de dos puntos a favor de Rafael Moreno Valle Rosas, lo cual dio la certeza en el cuartel de la coalición Compromiso por Puebla de “Ya ganamos”. Sin embargo, tres horas más tarde, pese a que los sondeos marcaban un aumento favorable de los resultados de 5 por ciento, la gente del candidato opositor empezó a entrar en pánico por el aviso de que el PRI “se preparaba para reventar la elección”.

Esa alerta provenía de que se sabía que el grueso de los agentes de la Policía Estatal y de otras corporaciones de seguridad pública habían permanecido acuartelados, pero a las 15 horas les dieron órdenes de que se despojaran de los uniformes y vestidos de civiles salieran, a las 16 horas, hacia las urnas. Esa operación fundamental se haría en Puebla, Cuautlancingo, Huauchinango, Zacapoaxtla, Tehuacán, entre otros municipios importantes.

Fue entonces cuando en el Holiday Inn de la autopista México–Puebla se ordenó iniciar con una operación de contraataque. En ese hotel había 10 mesas de trabajo para dirigir la movilización de la coalición Compromiso por Puebla, y a las 15 horas se dieron instrucciones de que la mayoría de los asistentes abandonaran el “cuarto de guerra”, para que únicamente se quedaran Fernando Manzanilla, Eukid Castañón, Jorge Aguilar Chedraui y Ludivino Mora Tejeda.

Ahí se determinó, por parte de Manzanilla, el jefe de campaña de Moreno Valle, que solamente habría un mando. Él y Castañón controlarían el flujo de información, Ludivino Mora manejaría una poderosa y bien articulada red de choque y Aguilar Chedraui se haría cargo de las cuestiones jurídicas y de negociación política.

Quien llevó la parte más difícil fue Ludivino Mora, quien es experto en el tema de seguridad pública y tenía contacto con la Policía Federal; y bajo sus órdenes, a numerosos grupos de choque y una larga lista de contactos en las corporaciones policiacas locales que le proporcionaban información puntual de los movimientos de los agentes de seguridad pública.

La clave del éxito de esta estructura es que aunque se les dijo a cada uno de los supervisores distritales de la coalición Compromiso por Puebla que tendrían el apoyo de entre 100 y 150 personas –identificadas con una pulsera blanca– para contrarrestar cualquier intento de robo o de rellenar urnas, en realidad estos funcionarios nunca vieron a los grupos de choque que estaban a su favor y mucho menos les pudieron dar uso. De esa manera se evitó una mala utilización que hubiera podido crear un ambiente generalizado de violencia en detrimento de la oposición.

Además, había un segundo grupo, que se dedicó a verificar los reportes de anomalías. Es decir, era un cuerpo de inteligencia.  Este segundo equipo evitó que la gente de choque apareciera de manera innecesaria en aquellos lugares en donde la gente del PAN, el PRD o el Panal sentían que había algo anómalo, pero en realidad no sucedía nada irregular.

La zozobra de que después de las 16 horas se produciría un robo de urnas surgió no solamente por la movilización sospechosa de los policías estatales, sino porque días antes de la elección el equipo de Manzanilla tuvo acceso a un supuesto documento interno del PRI en donde no solamente se establecían estrategias de vigilancia de las casillas, sino que también se hablaba de un “plan B”, que se operaría en la tarde y consistiría en retirar los centros de votación.

Nunca se supo qué iba a suceder en realidad. Una versión indica que los policías salieron vestidos de civil únicamente para votar.

Otra versión es que apoyarían a grupos de choque para robarse las urnas. Que los encargados de “reventar” la elección eran un hombre apodado “el Pestañas” y otro, de apellido Trujeque.

No se supo cuál de los dos escenarios fue el real por lo siguiente:

Antes de las 4 de la tarde, Ludivino Mora había agrupado, para el caso de la capital, a unos 700 integrantes de grupos de choque, que se concentraron en Cuautlancingo, La Margarita, Agua Santa, San Bartolo, Amalucan, entre otros lugares, para desde esos sitios salir a enfrentar a los grupos del PRI que se acercaran a las casillas.

Pero además consiguió que la Policía Federal desplegara “círculos de  seguridad” en las secciones electorales en donde se tenía identificado el grueso de votos a favor de la oposición. La función de esta corporación no solamente fue amedrentar, sino también proteger a los miembros de la otra estructura. Por ejemplo, en una gasolinera, la Policía Ministerial de Puebla había detenido a 30 integrantes de las “pulseras blancas”, pero llegaron los federales y los lograron liberar.

En diferentes partes del estado, principalmente en la capital y en las zonas más populares, se dieron enfrentamientos entre los grupos del PRI y la oposición. A los segundos los persiguió la Policía Metropolitana y Estatal

Al final, el saldo es que no hubo robo de urnas y acabaron detenidos poco más de 180 integrantes de las “pulseras blancas”.

Correspondió a Jorge Aguilar Chedraui, el actual delegado del ISSSTE en Puebla, negociar en la noche –cuando ya era un hecho la derrota del PRI– con Valentín Meneses Rojas, el secretario de Gobernación, la liberación del grueso de los detenidos, por quienes se acabaron pagando fianzas de hasta 7 mil pesos por cada uno.

Se sabe que Aguilar Chedraui exigió que los detenidos fueran enviados a juzgados calificadores para que fueran multados o que los remitieran a la delegación de la PGR para ser acusados por delitos electorales, en donde se tenía prevista su liberación. Si no ocurría así, entonces se tramitarían amparos. Ninguna de esas acciones fue necesaria; en la Secretaría de Gobernación hubo disposición a negociar.

Al final, estos datos muestran lo siguiente:

1. Rafael Moreno Valle contó con igual o más recursos económicos que el PRI para conseguir la movilización de electores.

2. Con la estructura de grupos de choque y el uso de la Policía Federal, logró inhibir a la estructura similar que había preparado el PRI.

3. Un punto de quiebre en el proceso electoral es que había más operadores del PRI pidiendo el día de los comicios el voto o comprando sufragios a favor de Moreno Valle que pidiendo el apoyo para los candidatos del tricolor.

4. En todas las corporaciones de seguridad pública del estado se contó con información y agentes actuando a favor de la coalición Compromiso por Puebla. Se trata de una rebelión silenciosa contra los mandos de esas instancias como resultado de los malos tratos, abusos y falta de mejoras laborales que han sufrido los uniformados los últimos seis años.

Dicho de otra manera, Moreno se convirtió en la horma de los zapatos del PRI.

Staff Puebla On Line 2009
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