Policías ministeriales generan pánico en la Central de Abasto
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No pasaban de las 12:00 horas del jueves 15 de julio cuando los comerciantes de la zona de La Herradura, en la Central de Abasto, notaron la presencia de cuatro sujetos —todos armados— que circulaban a bordo de un vehículo Centra gris, placas RVH7574, y que miraban de reojo a todas las personas que encontraban en su camino, principalmente conductores de vehículos de alquiler.
Los desconocidos se bajaron de su unidad en varias ocasiones; en todo momento dejaron entrever que estaban armados; además, con la mirada retaban a quienes por curiosidad se acercaban a verlos; los desconocidos tenían la intención de buscar “camorra” a costa de lo que fuera.
No faltó quien dijera que esos cuatro desconocidos y el vehículo formaban parte de la escolta de algún mafioso, y por lo mismo su actitud era beligerante; hubo incluso quienes pensaron que se trataba de gatilleros contratados para asesinar a alguien. En ese momento la tensión era mucha, demasiada.
También pensaron que eran secuestradores o asaltantes. Estas dos hipótesis llevaron a los comerciantes a organizarse para detener a los sospechosos, siempre cuidando de que no sacaran sus armas.
Cuando el asunto tendía a un ataque de los comerciantes en busca de su seguridad, no faltó quien reportó a la Policía Metropolitana de la presencia de los desconocidos y del temor de que en cualquier momento pudiera darse un enfrentamiento.
Fue cuestión de minutos. La Metropolitana intervino de inmediato, los sospechosos fueron cercados y desarmados, cuando llegó la hora de las identificaciones resultó que los “buscapleitos” eran elementos de la Policía Ministerial, por lo que una vez que se identificaron los dejaron libres, y de inmediato se retiraron de una zona que iba a convertirse en escenario de un linchamiento.
Ahora sólo falta saber qué hacían los ministeriales en ese lugar. ¿Trabajan de escoltas de algún comerciante o político?, o ¿fueron a darle un susto a alguien?
Sería bueno que sus superiores les preguntaban que estaban haciendo en la Central de Abastos y con aíres de “perdonavidas”.