miércoles, 03 junio 2026
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El PRI perdió las elecciones por la nula aceptación de Zavala

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 21 de julio de 2010

Uno de los factores que puede explicar la debacle del PRI en las elecciones pasadas es la postulación de Javier López Zavala como candidato a la gubernatura, pues el abanderado oficial nunca logró posicionarse en el ánimo de la ciudadanía, y aunque inició con 20 puntos de ventaja, gracias al posicionamiento del tricolor a nivel nacional, siempre estuvo en picada y fue rebasado por su adversario, Rafael Moreno Valle Rosas desde mayo.

Esa fue una de las conclusiones en las que ayer coincidieron los demoscopistas Sergio Cortés Sánchez, subdirector de La Jornada de Oriente; Rodolfo Rivera Pacheco, director general del Buró de Estrategias y Análisis del Poder (BEAP), y Gustavo Aguayo González, jefe del área de Formulación y Ejecución de Proyectos del Centro de Investigación Sobre Opinión Pública (CISO) de la Universidad Autónoma de Puebla, quienes ayer participaron en la mesa redonda “Balance Electoral”, convocada por esta casa editorial y cuya moderadora fue Susana Rappo, también subdirectora del rotativo.

Los investigadores también concluyeron  que el proceso electoral de este año fue atípico en la entidad, porque los comportamientos en las preferencias electorales tuvieron fluctuaciones dramáticas a lo largo del proceso y por eso no hubo ningún estudio demoscópico que se acercara al resultado final de la contienda por la primera magistratura.

Otros factores, aseguraron, también influyeron en el saldo comicial del 4 de julio y no podían ser registrados con los indicadores de los que disponían las casas encuestadoras, porque aparecieron el día de la jornada electoral u horas antes. Se trata de la movilización de estructuras, las compras y coacciones del sufragio y las decisiones de último minuto que uno de cada ocho electores tomaron ese día frente a la boleta electoral.

Aguayo, Rivera y Cortés Sánchez defendieron ante un público sumamente crítico congregado en la Casa de la Aduana Vieja que las encuestas no deben ser consideradas como predicciones, sino como instrumentos que ayudan a la construcción de escenarios posibles a partir del análisis de las tendencias.

También reprobaron el uso que políticos y medios han dado a los estudios de opinión, generando una “guerra de encuestas” tendiente a inducir una corriente favorable o desfavorable hacia alguno de los contendientes.

En ese sentido, manifestaron que es necesario hacer un análisis de lo sucedido en el proceso y diseñar nuevos indicadores que puedan dar una idea de aspectos claves del electorado, como sus motivaciones al votar. las razones que tiene de sufragar por una determinada opción y hasta sus estados de ánimo.

Los asistentes a la conferencia hicieron críticas severas a la conducta de las empresas demoscópicas. Básicamente las acusaron de no ser firmes ante el mal uso que se les da a sus estudios o de acomodar las cifras según el gusto del partido o candidato que las contrata para generar un clima de opinión.

La antropóloga Catalina Pérez Osorio reprochó que al principio de la contienda las encuestas marcaran una tendencia favorable al priista López Zavala de hasta 20 puntos sobre el panista Moreno Valle, cuando los resultados finales de los comicios fueron totalmente a la inversa.

Los tres investigadores coincidieron en que en enero los muestreos exhibían esa abultada ventaja para el priista, pero desde ese momento hasta el término de la campaña sólo fue en picada.

Cortés Sánchez incluso mostró un monitoreo iniciado en 2009, en el cual se veía que López Zavala era entonces el aspirante priista menos competitivo frente a otros como la alcalde Blanca Alcalá Ruiz; el rector de la Universidad Autónoma de Puebla, Enrique Agüera Ibáñez, y el ex edil capitalino Enrique Doger Guerrero. Estos tres últimos tenían mejor posicionamiento ante el electorado que Rafael Moreno Valle Rosas. En cambio, el candidato chiapaneco fue siempre el único de los cuatro militantes del tricolor que se encontraba debajo del panista.
 
Las razones del CISO
 
El porcentaje sin precedentes del llamado “voto oculto” y de rechazo a las encuestas de salida –que alcanzó hasta 8 por ciento– impidió que el Centro de Investigaciones sobre Opinión Pública de la Universidad Autónoma de Puebla diera a conocer las tendencias en la votación la noche del pasado 4 de julio, según reveló ayer Gustavo Aguayo González. Explicó que en todos los procesos electorales hay rechazo a las encuestas o gente que accede a las mismas pero no responde por quién votó. Sin embargo, apuntó, en esta elección esos dos factores representaron un porcentaje nunca antes visto en Puebla;  8.5 por ciento.

El CISO, explicó, siempre ha tenido 45 encuestas de salida, pero en esta ocasión el alto índice de votantes que se negaron a informar sobre su elección, combinado con el margen de diferencia entre los principales competidores,  hacía imposible tener la certeza de quién había sido el ganador y por eso la Universidad Autónoma de Puebla decidió no dar a conocer sus resultados.

Los analistas del Centro de Investigación Sobre Opinión Pública ya se habían enfrentado a una situación similar dos años atrás, en la elección de edil en el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, donde el triunfador fue Gregorio Sánchez –hoy preso por nexos con el narcotráfico–, aunque en su momento el alto índice de rechazo a las encuestas y de “votos ocultos” –siete por ciento– no permitía saber las tendencias reales.

Gustavo Aguayo González manifestó que tal como lo ha venido haciendo desde hace algunas elecciones, el CISO publicará un libro con la memoria del proceso electoral de 2010, que no sólo contendrá gráficas y cifras, si no también análisis de lo sucedido.
 
Otros factores

Rivera Pacheco expresó que un elemento que debe ser analizado con sumo detenimiento en esta elección es el del sector poblacional de clases medias o altas que ordinariamente son sobrerrepresentadas en las encuestas por varias razones, entre ellas la poca o nula accesibilidad de los encuestadores a zonas residenciales que tienen sistemas con alto nivel de vigilancia.

Ese voto de las clases acomodadas, apuntó el politólogo, fue también uno de los factores de la victoria de la coalición Compromiso por Puebla.

Cortés Sánchez señaló otras acciones que deberán ser tomadas en cuenta para el análisis de la elección, como las violaciones al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales de parte del presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien a pocos días de los comicios en 14 estados apareció en cadena nacional anunciando la derogación de la tenencia vehicular y medidas de combate al crimen organizado.

También la votación en las zonas limítrofes de Puebla y Veracruz, donde hubo personas que en la mañana votaban aquí y en la tarde lo hacían allá.

“¡Eric Lara operó y operó bien!”, expresó el economista, refiriéndose al secretario general de la Sección 23 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quien es uno de los principales aliados de Rafael Moreno Valle Rosas.

Hubo también otras estrategias realizadas por el PAN, como aquella en que propagandistas del partido derechista se hicieron pasar por encuestadores de La Jornada de Oriente y una vez que detectaban a algún prosélito de la coalición Compromiso por Puebla se afanaban en convencerlo de hacer campaña a su favor. Resalta también el voto diferenciado que hubo para el Partido del Trabajo, en el que el candidato a la gubernatura, Armando Etcheverry Beltrán sacó la mitad de votos que el total de los candidatos a presidentes municipales. Se especula, señaló Cortés, que la mayor parte de esos abanderados militan en el magisterio y aportaron 2.5 por ciento del 5 por ciento con el que aventajó Moreno Valle a López Zavala.

La candidatura de López Zavala no fue apoyada por el PRI, como lo demuestra la alta votación que el frente opositor obtuvo en colonias del sur de la ciudad de Puebla, bastiones de influencia de la organización priista, Antorcha Campesina. “Hubo traiciones dentro de las filas del PRI”, apuntó Cortés.

Algunos asistentes a la mesa también denunciaron que tenían conocimiento de condicionamientos de programas del gobierno federal y compra de votos a favor de Moreno Valle. Sin embargo, los demoscopistas apuntaron que el PRI tuvo prácticas igual de corruptas, pero esta vez le ganaron.

Staff Puebla On Line 2009
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