En duda calidad de obras para rehabilitar el Paseo Bravo
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Con una inversión de 15 millones de pesos empezó ayer la restauración del Paseo Bravo, un parque que es emblemático en el centro de la ciudad de Puebla y que a diario cientos de miles de poblanos cruzan para trasladarse a sus escuelas y/o trabajos.
La intención parece la mejor, pero no como se está implementado, y eso genera sospechas, máxime cuando se sabe que detrás del proyecto –que hasta ahora no se ha presentado completo el Ejecutivo– está el arquitecto Mauricio Romano del Valle, autor de adefesios como el parque de Las Ninfas en la 25 Poniente y la 17 Sur y el recientemente transformado en Plaza de El Carmen –que por años fue un parque–, para que los árboles dejaran su lugar al cemento que tanto subyuga al exsecretario de Obras del gobierno de Mariano Piña Olaya.
Hay voces de poblanos interesados en su ciudad que han insistido ante la autoridad municipal para que les muestre el proyecto ejecutivo, y que detalle cómo gastarán los 15 millones de pesos en este último semestre de la gestión de Blanca Alcalá. La respuesta ha sido negativa, seguramente porque –aunque ayer empezaron las obras– no tienen el proyecto ejecutivo, como sucedió ya con las sendas y El Carmen, muy al estilo de las ocurrencias de Mauricio Romano.
En las maquetas que presentaron hay detalles irreales como un pasto verde, casi de fantasía, cuando debajo de los árboles gigantes no se da este tipo de flora. En estos parques deben usar otro tipo de plantas de sombra: yedras rastreras, helechos y más que hay para eso.
Un experto asegura que “el problema es que, como se ve en las maquetas del estudio que presentaron, se van a quitar las rejas que protegen los prados, mismos que hoy por hoy están pelones, pero que una vez arreglados, sin protección durarán apenas un día”.
La presidenta municipal debe revisar perfectamente el proyecto, y en especial el ejecutivo. No sería la primera vez que al iniciar una obra, el arquitecto Romano sólo presenta maquetas que después se transforman en obras horribles llenas de cemento que, como en este caso, amenazarían un símbolo de la ciudad de Puebla: el Paseo Bravo.
Es loable el rescate del parque, pero debe ser un trabajo excelente que enorgullezca a los poblanos. Una mala decisión puede echar por tierra todos los logros de un trienio… y eso Alcalá lo sabe.