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Maestro Eutiquio Bermúdez Peñuela

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Maestro Eutiquio Bermúdez Peñuela
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 27 de julio de 2010

“La amistad no se compra,
aunque muchos la venden,
que los amigos comprados
no lo son y valen poco.”

 Baltasar Gracián

El maestro Eutiquio fue integrante de una generación de maestros por vocación, quienes formaron varias generaciones de discípulos, que en su tiempo, se distinguieron por su sólida formación.

Eutiquio Bermúdez formó parte de la pléyade de maestros ilustres, que honraron nombre, familia e instituciones, con su ejemplo permanente de ciudadanos dedicados a cumplir cabalmente con su vocación de enseñar por la palabra y por sus conductas.

Yo, como muchos poblanos, tuve el privilegio de ser discípulo del maestro Eutiquio, a quien admiramos por su sencillez, por su buen trato, por sus cualidades como hombre sabio, por su actitud tolerante, en fin, por sus buenos consejos a muchos que al terminar su clase nos acercábamos a platicar con él.

La puntualidad fue una de sus grandes cualidades. La pulcritud en el vestir, fue otro de sus buenos hábitos.

Nació en San Salvador Atoyatempan, Puebla, el 28 de diciembre de 1921. Fue el mayor de ocho hermanos.

Inició la primaria en la escuela particular de esa localidad y la terminó en la primaria anexa del Instituto Normal del Estado. Aquí cursó la secundaria y la Normal. Era Director General del Instituto, su tío, el ejemplar profesor Luis Bermúdez Galicia, a quien tuve el gusto de conocer y tratar.

Eutiquio se inició como profesor de educación primaria en la zona de Tehuacán.

Cuando gobernada este estado el general Rafael Ávila Camacho, en diciembre de 1951, Eutiquio contrajo matrimonio con Guadalupe Rocha, a la edad de treinta años.

Trabajaba entonces en la Escuela Primaria del Barrio de la Luz de esta ciudad de Puebla. En las tardes, estudió en la Escuela Normal Superior del Estado “Belisario Domínguez” y por las noches era bibliotecario de la Biblioteca José María La Fragua de la Universidad Autónoma de Puebla.

Ya con la preparación suficiente, pues además tenía la cualidad del estudio extra curricular, obtuvo ser maestro de la secundaria y de la Normal, en la institución en donde se había formado: el Instituto Normal del Estado.

Su buen juicio y su talento como administrador lo llevaron a asumir el cargo de Subdirector General del propio Instituto, cuyo director era el profesor Felipe Palacios Sánchez, quien desempeñó el cargo de 1957 a 1969.

En 1965, el gobernador Aarón Merino Fernández lo nombró Director de la Escuela Normal Superior del Estado. En ese tiempo, fungió como catedrático de la recién fundada Escuela de Filosofía y Letras de la BUAP. Era rector el doctor Manuel Lara y Parra.

El senador doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara, siendo Presidente del PRI en el estado, invitó al maestro Eutiquio a colaborar con él, ocupando diferentes cargos en el área de Capacitación Política.

Su principal actividad: la docencia, la acompañó con la producción de algunos textos de Pedagogía, de Historia de la Educación y de Sociología mexicana.

No olvido, referir que, con frecuencia preparaba cuidadosamente sus conferencias y ponencias, que exponía en Congresos y en diferentes eventos a los cuales era invitado por su capacidad analítica, comunicativa y convincente.

Durante el gobierno del doctor Alfredo Toxqui Fernández de Lara y al inicio del sexenio del licenciado Guillermo Jiménez Morales el maestro Eutiquio ocupó el cargo de lo que hoy es la Subsecretaría de Educación Básica.

Después fue nombrado Supervisor de Escuelas Secundarias Particulares y por Cooperación, siendo a su vez Director de la Escuela Vespertina para Trabajadores del Sistema Federal,  cargos que desempeñó hasta su muerte el día 31 de diciembre de 1996.

El doctor Alejandro Bermúdez Rocha, digno hijo del maestro Eutiquio y el licenciado Alejandro Bermúdez Victoria, nieto del maestro, afirman como yo, con gran orgullo, que el maestro Eutiquio fue un priísta de convicción sólida, que participó asesorando a diferentes candidatos a diputados y a presidentes municipales.

“El maestro Eutiquio fue un juarista convencido, por eso hizo del estudio del Benemérito de las Américas una pasión  que lo acompañó durante toda su vida, impartiendo en diferentes instituciones conferencias magistrales sobre la obra del Benemérito.”

“En su vida compartió su acendrado nacionalismo, con su compadre el maestro Héctor Silva Andraca, gran historiador y cronista de la ciudad de Puebla. También cultivó fructífera amistad con el connotado poeta poblano Gregorio de Gante, quién colaboró con él en la Escuela Norma Superior. Otro gran amigo de toda su vida fue el ex rector de la BUAP, el doctor Julio Glockner Lozada.”

Entre su grupo de amigos se encontraban también el maestro Saturnino Téllez y el ameritado maestro Enrique Aguirre Carrasco, que con su hermano Gabriel, formaron parte todos ellos, de una generación que dio fulgor a la hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Concluyo este humilde homenaje a mi querido maestro, con estas palabras de Alí Ben Abu Thaleb: “Se conoce el corazón del hombre por lo que hace, y su sabiduría por lo que dice.”; o esta frase de fray Luis de León: “Faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma”

Estimado lector, me pongo a sus ordenes en: alarconpuebla@yahoo.com.mx y en alarconpuebla@hotmail.com

 

Staff Puebla On Line 2009
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