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La batalla de Argel, segundo tomo

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La batalla de Argel, segundo tomo
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 2 de agosto de 2010

La muerte del capo Ignacio Coronel –“Nacho”- en un enfrentamiento armado contra fuerzas del Ejército mexicano, en el cual, al tratar de huir, alcanzó a matar a un oficial del mismo e hirió de gravedad –según lo poco que informaron la mayoría de los periódicos nacionales- a otro, antes de caer, él mismo, muerto, imponen a cualquier observador de la vida política nacional, varias reflexiones.

La primera y más obvia es: ¿cuándo se terminará esta guerra?

Es obvio, también, que ningún mexicano quiere que se generalice. Y, sin embargo, ya se está generalizando. Prácticamente no hay, ya, ningún Estado de la república, en el cual no se hayan dado ese tipo de enfrentamientos, y, es posible, que, aún en aquellos en que estos sucesos han sido escasos, puedan tener, en el futuro inmediato, mayor número de casos de esta lamentable naturaleza.

Así fuera,  simplemente, porque “los narcos” al estar siendo sitiados y expulsados de sus reductos en los que se habían atrincherado, pasando, incluso, por personas honorables, se tengan que refugiar en otros. De otros Estados, ciudades o pueblos, de la república, en lo que tratarán de encontrar nuevos lugares en los cuales refugiarse.

Y, así, la guerra se va extendiendo a todo el territorio nacional. Porque los “narcos”, tienen recursos, sobradamente suficientes, para comprar armas en cualquier lugar del mundo y traerlas a México, para seguir defendiendo sus cotos de Poder o refugio. Y lo van a hacer, simplemente porque no van a dejar un “negocio” en el que ganan, al año, miles de millones de dólares, al exportar su mercancía al mayor mercado de consumidores, viciosos, del mundo, que son los Estados Unidos de Norteamérica.

Y, si por algún arte de magia, en ese país, las autoridades decidieran “sellar” su frontera sur y sus costas en ambos océanos, cosa difícil de que suceda, pues nadie puede pasar, toneladas de drogas anualmente a su territorio sin la complicidad de –algunas- de sus autoridades de todos sus niveles de gobierno, les queda, aún, el recurso de vendérselas a los mexicanos adictos. Principalmente a los jóvenes, porque, estos se irán convirtiendo, así, en consumidores permanentes al paso de los años.

Y, así, repitiendo ese esquema, verdadero círculo vicioso, la guerra seguirá indefinidamente.

Es obvio que el Ejército Nacional –de todos mis respetos- no va a acabar, en los tres años que le faltan al gobierno del Presidente Calderón con ese problema, así fuera, simplemente, porque, si cae un “narco”, o diez o cien o mil, atrás los sustituirán, simplemente por la ambición de tener harto dinero, el cual no pueden adquirir trabajando legalmente y en ocupaciones honradas.

Luego, entonces, no parece correcta la estrategia presidencial de “militarizar” la lucha contra el narcotráfico) la cual, desde luego, debe darse y continuarse. Simplemente porque no se puede admitir que esos sujetos sigan envenenando a nuestros jóvenes.

México no debe convertirse en un país de narcos. Ya, sean estos, productores, exportadores, “burreros” o consumidores. Las razones son muchas para no permitir que eso llegue a generalizarse y a hacerse permanente.

Aprobar la despenalización de las mismas es, sería, otro gravísimo error, simplemente porque se caería en el mismo círculo vicioso, solamente, que, ahora –si esta absurda pretensión se consumara- sin pena alguna.

Así pues, cualquier mexicano (a) bien nacido, no puede aprobar ni permitir, ninguna de ambas cosas. Hay que apoyar al Presidente, en esto. Independientemente de que sea de un Partido político de otro, o de otro. O del de más allá.

No hay moralina en esto. Es un apoyo MORAL, razonado y consciente. Y debe de ser permanente, a la figura del Ejecutivo, independientemente de quien vaya a resultar triunfador en las siguientes elecciones presidenciales.

¿Qué se debe de hacer, entonces, si esos dos caminos, no son los adecuados?

¡Nos estamos haciendo tontos!

¿Dónde queda el dinero que esos “narcos” ganan en su ilegal e inmoral actividad?

No lo deben de tener –como el chino que denunció “o copelas o cuello”- en maletas ni en las recámaras de sus casas, en lo general. ¿Quién se los guarda?, ¿los bancos?

¿En qué lo invierten?, para aparentar que ellos son personas “decentes”, ¿en casas?, ¿en terrenos?, ¿en hoteles?, ¿en comercios?, etc., etc. Porque, nuevas fábricas no hay.

Ya ha sido dicho: “síganle la pista al dinero”.

México no debe transitar la vía de “La batalla” de Argel”. Simplemente porque  aunque los franceses y su ejército, aniquilaron a los rebeldes, al final, estos consiguieron la independencia. Sería absurdo que algo similar nos pasara.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009