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El PRI-Puebla rumbo al 2012

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El PRI-Puebla rumbo al 2012
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 8 de agosto de 2010

¿Cómo ganar aplicando las mismas tácticas o técnicas con las que se perdió? Imposible.

Hay que tener o crear otras mejores. Aún, si no están probadas pues tienen más posibilidades de ser exitosas, que las que fracasaron.

¿Cuáles pueden ser esas nuevas técnicas o tácticas que se necesita crear para poder aplicarlas en la siguiente ocasión?

Recetas, no hay.

Luego entonces, hay que volver a comenzar desde el principio reinterpretando lo que ya se sabe que funciona, para readaptarlo y mejorarlo. Lo primero es releer a los clásicos.

A ningún político, por más práctico o empírico que sea, aún siendo exitoso en su quehacer cotidiano, le va a estorbar –al contrario- releer a Platón en su “República” o “Las leyes”. Y a Aristóteles en su “Política” o en cualquiera de sus tres versiones de la “Ética”.

Pasar –aunque a los empiristas les salgan ronchas en el cerebro- darle una nueva hojeada a Agustín de Hipona y su “Ciudad” o a Tomás de Aquino en su “Vindicae contra tyrannos”. En todos los pensadores anteriores, está la esencia de lo que es la política. Y para qué es y para qué sirve.

El escribiente florentino inauguró la época moderna e introdujo al pragmatismo en la política. Un político, aún triunfador, que no haya leído “El Príncipe”, será siempre, un político cojo.

Y quien no conozca el Tsun-Su, será, además, manco.

Montesquieu, Rousseau y Hobbes, integran la triada fundamental –junto con otros- de la política de la etapa contemporánea. Y, aunque no nos guste, se debe conocer a Marx y a todos sus seguidores hasta desembocar en Marshall McLuhan o Robert Dalt.

Sartori es el indispensable actual, junto con Bobbio y Fujiyama. Y nunca a nadie le va a estorbar haber leído, cuando menos, las biografías de los grandes iconos. De Alejandro, pasando por César y llegando a Napoleón. Y, de Carlos V a Felipe González o de Enrique VIII a Margaret Thatcher sin saltarse a Disraeli o a Churchill.

Los Kennedy, ambos, son indispensables al igual que Gandhi, Lenin o Mao.

Manheim, Kesler o Reyes Heroles no pueden ser olvidados. Y cincuenta más, que son fundamentales, porque la política, al convertirse en gobierno, requiere de ideas para hacerla operable, dar sustento a las instituciones y gobernabilidad a la Administración Pública.

Madison y Jefferson y Tom Paine, al igual que saber qué dice, quiere y se propone Hugo Chávez o Angela Merkel, ayudan a explicar qué queremos nosotros, aquí, ahora y para el futuro inmediato y porqué.

Seguir caminando sin que sus luces alumbren nuestro camino, es andar adivinando, dando palos de ciego o jugando al juego de Juan Pirulero.

Las clientelas electorales no son públicos cautivos y la etapa del pensamiento único ha pasado, ya.

Poner a los mismos, sólo porque son los que hay, es un gravísimo error. Hay que apostar a nuevos elementos a los que hay que darles oportunidad, aunque ya no sean tan jóvenes. Y, a estos –los jóvenes- aunque no tengan la experiencia de los viejos y precisamente por eso. Para que intenten las nuevas soluciones que se requieren y no se contaminen de los errores, prácticas caducas o vicios que ha llevado a los viejos al fracaso.

Cambiar los planes de estudio pero dejar a los mismos profesores, es el inmenso error del PRI.

No se requiere traer expertos del extranjero para cambiar. Se requiere querer cambiar y darle oportunidad a nuevos elementos, no maleados. Y si estos no existen, entonces hay que crearlos. Y yá. Esto es urgente.

Crear nuevos paradigmas y producir nuevas místicas. Antes de que la población diga, a los políticos actuales, de todos los Partidos actualmente existentes: ¡que se vayan, todos!

La imaginación al Poder con la cultura por delante.

Noam Chomsky, un joven de 70 años, sin salir de su casa, puede reunir, él solo, en menos de 48 horas, más de un millón de personas, en todo el mundo, empujando, al mismo, por una misma causa. Ese es liderazgo, poder de convocatoria.

En México, ningún político, de ningún Partido de los adefesios actuales, podría lograr ni el diez por ciento de lo que hace Chomsky desde un salón de clases.

Porque Chomsky tiene ideas, tiene propuestas, tiene voluntad de cambio, tiene cultura, valor civil y ganas. A pesar de sus 70 años de edad.

Y eso es lo que necesitamos en México. Y en el PRI. Y en Puebla. Y en el PRI de Puebla.

Porque si no lo logramos, ya, rápido, a nosotros nos van a decir, incluyendo a nuestros hijos, lo que las madres de la plaza de mayo les dijeron a los políticos obsoletos e inútiles de su país.

Y yo estaré de acuerdo con eso.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009