¡Ya no se hagan pendejos!
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación, abucheó a Felipe Calderón por sus pifias en derecho constitucional. Vea usted por qué:
Cuando la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la reforma al artículo 146 del Código Civil, incluida la celebración jurídica del matrimonio entre personas del mismo sexo, el titular del Ejecutivo Federal declaró muy convencido que la Constitución General de la República establecía que el matrimonio sólo se podría celebrar entre un hombre y una mujer y que la familia la constituyen únicamente el padre, la madre y los hijos.
En su momento comentamos en este espacio que seguramente Calderón leyó y estudió otro texto constitucional, ya que el aprobado en Querétaro el 5 de febrero de 1917 (considerando las reformas posteriores) no establecía lo que él señaló.
En su arrebato, ya sea por una mala asesoría o por ignorancia jurídica que en un abogado resulta inconcebible, lanzó a la Procuraduría General de la República a presentar una controversia constitucional contra la ley que autorizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, conocida coloquialmente como de “los matrimonios gay”.
Finalmente con 8 votos a favor y 2 en contra los ministros de la Corte dictaminaron que la reforma al Código Civil del D.F. no viola la Constitución. Que ésta no establece en forma limitativa cómo debe ser conformada una familia y que si alguna Constitución lo hiciera sería abiertamente antidemocrática.
Así que, licenciado Felipe Calderón, está usted reprobado en derecho constitucional.
Desde luego los curas se inconformaron con la decisión del más alto tribunal de México y dijeron: “La iglesia deplora este tipo de leyes que denigran a la familia…” y ayer domingo el Cardenal Rivera Carrera (acusado de proteger pederastas) a través de un matrimonio católico se pronunció en contra de esa ley. Dijo la arquidiósesis: “Las uniones de facto o legaloides de personas del mismo sexo son intrínsecamente inmorales, pues contradicen el proyecto divino y desvirtúan la naturaleza del matrimonio elevado por Cristo a la dignidad de sacramento”.
El cardenal y sus voceros se olvidaron de que la Constitución les prohíbe hacer crítica pública a las leyes y que por hacerlo podrían perder su registro. Bueno siempre y cuando el gobierno pugnara porque se respetara la Carta Magna.
Siguiendo con su política incongruente y despistada, Felipe Calderón, como le dijeron los diputados priistas, llamó a realizar un diagnóstico después de que él solito tomó la decisión de declarar la guerra al crimen organizado. Se dijo dispuesto a escuchar las diversas propuestas, pero desde luego advirtió que no dará marcha atrás y que no comparte el criterio de la legalización de las drogas. Entonces ¿para qué diablos se reúne con quienes piensan distinto…?
Sin tomar en cuenta a la Constitución, Calderón invitó a los ministros de los cultos religiosos a proporcionar información confidencial o secreta de lo que hacen los criminales; que le digan dónde se reúnen y quiénes los protegen. Incluso, en el colmo de la ridiculez, se dijo interesado en reclutar en la policía federal a los integrantes de las asociaciones religiosas.
Claro que los ministros de los cultos tienen la obligación de denunciar a los criminales. Si no hacen del conocimiento de las autoridades los actos delictuosos que son de su conocimiento, se convierten en sus cómplices y deberán ser procesados.
Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el nuncio apostólico Girolamo Prigione recibió a Benjamín Arellano Félix, pero dijo que fue en secreto de confesión y no lo denunció.
Raúl Soto, canónigo de la Basílica de Guadalupe, dijo en 1997 que Rafael Caro Quintero y Amado Carrillo Fuentes entregaron cuantiosas donaciones a la Iglesia católica.
En abril de 2009 el arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, aseguró que sabía, como todos, dónde vivía el narcotraficante Joaquín “El chapo” Guzmán y no lo denunció.
Como dijo el periodista Carlos Marín, los ministros de los cultos saben quiénes son los que cobran las cuotas, dónde se reúnen, cómo actúan, quiénes los cobijan y se coluden con ellos… pero se hacen pendejos. Creo que ya es hora que todos los políticos y los ministros de los cultos dejen de hacerse pendejos y vean por el bien de México.
La Corte determinó la constitucionalidad de la despenalización del aborto y de los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Pregunto a Mario Marín: ¿Valió la pena reformar la Constitución del estado de Puebla, estableciendo que se protege la vida desde la concepción hasta la muerte natural? ¿Fue conveniente tomar en cuenta las indicaciones de los jerarcas católicos y de la derecha en el poder? Considerando que en el momento de la verdad le dieron la espalda y acabaron con su proyecto político, ¿no está arrepentido de haberlos escuchado como si de verdad ellos fueran los representantes de Dios en la tierra?
Todavía está a tiempo de reconsiderar y solicitar al Congreso que enmiende la violación a la Constitución de México y a los Tratados Internacionales. ¡Atrévase¡
alvarezenriqueta@hotmail.com