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La herencia de Moreno Valle (II)

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La herencia de Moreno Valle (II)
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 10 de agosto de 2010

La carrera política de Melquiades Morales Flores está enlazada a la de Rafael Moreno Valle Rosas: tuvo la fortuna de aprender del abuelo del hoy gobernador electo lo efímero del poder y la conveniencia de sembrar para el futuro impulsando a quienes den “oxígeno político”. Por ello el entonces gobernador Moreno Valle hizo presidente de la Gran Comisión del Congreso local a Melquiades, cargo que ejerció con cuatro gobernadores al hilo. Tres décadas después a éste le tocó proteger al nieto del general para dar continuidad a la dinastía morenovallista.

1975-1981
Cuando Alfredo Toxqui es designado gobernador, nombra como secretario de Gobernación a Carlos Trujillo, también protector de Melquiades. Vuelve la calma al estado gracias al oficio político de Toxqui y a las habilidades burocráticas de Trujillo. Uno es el bueno y el otro malo de esta película que dura seis años.

–Señor gobernador –informó Trujillo a su jefe–, ¿metemos al orden a los empresarios?
–Adelante siempre y cuando ya tenga usted los documentos que ponen en entredicho el prestigio de don Juan.
–Están listos, señor. Son denuncias y demandas muy bien integradas, tanto que nuestro amigo podría caer en la cárcel.
–Entonces apriételo y póngame en medio para que yo pueda intervenir y ayudarlo. Pero procure usted que él solicite mi intervención. Sólo así mejoraremos la relación con la iniciativa privada…

Melquiades estuvo cerca de Trujillo. Le sirvió en los asuntos electorales y en algunos de los conflictos, entre ellos el de la UAP. Vio cómo aquellos empresarios alebrestados cambiaban su postura y terminaron diciendo que Toxqui era el mejor gobernador que había tenido Puebla. Su testimonio de piedra le permitió cursar el equivalente a una maestría en política local, trayecto en el que sus servicios, discreción y eficacia lo convirtieron un político confiable. Por ello fue nombrarlo candidato a una de las diputaciones federales, después de haber sido líder de la CNC local, posición ésta que le ganó algunas enemistades, entre ellas la de Eleazar Camarillo, dirigente de la CROM de Atlixco y enemigo jurado de los campesinos afiliados a la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos.

Eran los días en que Rafael Moreno Valle nieto entraba a la pubertad escuchando de su abuelo las historias del poder en las cuales Melquiades pudo haber sido una referencia tangencial sí, pero necesaria por lo que había detrás y lo que vendría después..

1981-1987
Guillermo Jiménez Morales gana la gubernatura prácticamente sin despeinarse. Melquiades está cerca de él (fue su compañero diputado). Aspira ser el presidente del PRI estatal pero se le atraviesa Gustavo Carbajal Moreno (presidente del CEN del PRI), cuya influencia le permite imponer como dirigente a uno de los miembros de su ayudantía. No hay nada que hacer. Melquiades apechuga y ayuda a su nuevo compañero de partido que en materia política dejaba mucho que desear. Es la época en que los priistas comprueban que las decisiones verticales suelen abonar el camino del error. Y se produce un comentario uniforme en el sentido de que si Javier Bolaños pudo ser presidente del PRI, cualquiera podría serlo.

Empieza así el deterioro de la clase política poblana dado que unos, los capaces, se quedan callados, y los otros, los mediocres, suponen que tienen oportunidad de crecer. “Si Javier consiguió la presidencia, yo también puedo hacerlo”, era la frase-queja que recorría los laberintos de la política local y el sello semántico de muchos que llegaron a posiciones importantes pesar de su bajo perfil intelectual.

Faltando quince días para la elección federal de 1985, fallece el maestro Cortés López, candidato a diputado por el séptimo distrito (Ciudad Serdán). Le niegan la posición a su suplente Dario Maldonado Casiano. Y Buscan a quien habría de suplirlo. “Melquiades es un hombre confiable y seguro”, dijo el delegado general del PRI al gobernador. Y esas dos semanas fueron suficientes para que Morales Flores ganara la elección e impusiera un récord en las urnas nacionales (y puede ser que internacionales): votaron por él el 100 por ciento de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral, más un 10 por ciento adicional. En total, 110 por ciento.

En aquellos días, en la casa del abuelo Moreno Valle, seguramente se analizó la hazaña melquiadista. Y Rafa, el nieto ya de quince años de edad, debe haber escuchado la satisfacción revuelta con la pena del general impulsor de la carrera de su secretario auxiliar, diputado y líder en su Congreso local. “Melquiades es un maestro en lo que puede hacerse, especialidad que tú nunca podrás darte el lujo de tener”, intuyo que dijo el general a su nieto y que éste asimiló el mensaje-lección.

Continuará…

Staff Puebla On Line 2009
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