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Alfonso Reyes Ochoa (II de II)

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Alfonso Reyes Ochoa (II de II)
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 10 de agosto de 2010

La muerte de su padre y la participación de su hermano Rodolfo en el gobierno de Victoriano Huerta lo obligaron a marcharse a Europa, incorporándose como segundo secretario de la Legación de México en Francia, puesto que desempeñó hasta 1914.

Alfonso vivió exiliado en España de 1914 a 1924. Ese tiempo será el de su mejor creación y en el que se convertirá en gran escritor y maestro de la investigación literaria.

En la Madre Patria, trabajó en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, pasó apuros económicos, pero también se consagró a la literatura y al periodismo.

En 1919, fue nombrado secretario de la Comisión Mexicana “Francisco del Paso y Troncoso”, año en el que efectuó la versión en prosa del poema “El Cantar del Mío Cid”.    Ingresa a la Escuela de Ramón Menéndez Pidal y profundiza en la estética de  Benedetto Croce.

Más adelante publicó numerosos ensayos sobre la poesía del Siglo de Oro Español, entre los que destacan: “Barroco” y “Góngora”.

Él fue uno de los primeros escritores en estudiar a Sor Juana Inés de la Cruz.

En España, organizó una ceremonia para honrar la memoria del poeta simbolista Stéphane Mallarmé.

De 1917, son: “Cartones de Madrid”;  su breve y magistral obra: “Visión de Anáhuac”; “El suicida”; y de 1921: “El cazador”.

Fue colaborador de: “Revista de Filología Española”, “Revista de Occidente” y “Revue Hispanique”. Son notables sus trabajos sobre literatura española, literatura clásica antigua y sobre estética, entre los que destacan: “Cuestiones estéticas”.

De 1920 a 1939 desempeñó diversos puestos dentro del servicio diplomático mexicano. En junio de 1920, fue segundo secretario de la Legación de México en España. De 1922 a 1924, encargado de negocios ad interim de la Legación en España; Ministro en Francia, de 1924 a 1927; Embajador en Argentina de 1927 a 1930.

Nadie podía ser embajador, secretario o cónsul, que no fuera determinado por el Presidente, así era en esos años y así es hoy.

En Buenos Aires, Reyes se relaciona con la brillante generación literaria de este país sudamericano. La amistad de Victoria Ocampo lo reúne con Xul Solar, Leopoldo Lugones, un joven Jorge Luis Borges, y un aún más joven Adolfo Bioy Casares, además del celebrado Paul Groussac. 

En Buenos Aires, Reyes recibe una carta y auxilia a un colega diplomático, Pablo Neruda, que está atrapado y muriendo de aburrimiento en una perdida y somnífera oficina comercial en Asia.

De 1936 a 1937, eran los tiempos del presidente Cárdenas, es titular de la Embajada en Brasil, actuando como “un consumado artífice del arte de la negociación”; además resultó un analista “suspicaz” y un excelente cronista de la vida política, cultural, económica y social de Brasil.

Además, en el paradisíaco Río de Janeiro, reencuentra el amor en una piel dulce de veinte años, y como siempre sucede en esos casos, aceptar el amor implica su contrario.

Desde el sur del continente edita su propio correo literario: “Monterrey”, se cartea con amigos dispersos de todo el mundo y dicta discursos, conferencias y contribuye en homenajes y reuniones culturales.

Reyes, finalmente regresa a Argentina para desempeñarse como Embajador, de 1937 a 1938.

Durante esos años publica: “Cuestiones gongorinas”, “Capítulos de literatura española”, “Discurso por Virgilio”. De su obra poética, que revela un profundo conocimiento de los recursos formales, destacan: “Ifigenia cruel”, “Pausa”, “Cinco casi sonetos”, “Otra voz” y “Cantata en la tumba de Federico García Lorca”.

Dejó una valiosa obra como traductor de Laurence Sterne, Homero, G. K. Chesterton y Antón Chéjov. Como editor, publicó la obra de Juan Ruiz de Alarcón, Félix Lope de Vega y Carpio, Baltasar Gracián, del Arcipreste de Hita, Francisco de Quevedo y del Poema del Mío Cid.

Finalmente, en abril de 1939, regresa a México, invitado por el general Lázaro Cárdenas para encargarse junto con Daniel Cosío Villegas, de La Casa de España, que después se convirtió en El Colegio de México, hoy la institución de investigación y cultura más prestigiada.

La conducción de La Casa ó El Colegio de México ha sido motivo de viejas y enconadas controversias. Para unos, Reyes fue el corazón del proyecto; para otros, la columna vertebral fue Daniel Cosío Villegas. Más que excluyentes u opuestos, son órganos complementarios.

La labor de Reyes al frente de El Colegio de México, demostró que es posible crear una institución de alto nivel académico sin conductas autoritarias ni excesivos procedimientos burocráticos. Alfonso Reyes gobernó el COLMEX basado en su madurez, calidad y bondad.

Fue miembro de número de la Academia Mexicana y catedrático fundador del Colegio Nacional.

Ya encumbrado como un maestro del lenguaje, de 1939 a 1950, llegó a la cumbre de su madurez intelectual y escribió una larga serie de libros sobre temas clásicos, como “La antigua retórica” y “Última Tule” en 1942; “El deslinde”, en 1944; “La crítica en la Edad Ateniense”, en 1945; “Junta de sombras”, en 1949.

También escribió de temas muy variados tales como: “Tentativas y Orientaciones”, en 1944; “Norte y Sur”, en 1945; “La X en la frente” y “Marginalia”, en 1952.

En 1945, obtuvo el Premio Nacional de Literatura en México.

El 27 de diciembre de 1959, a los setenta años de edad, fallece en la ciudad de México, víctima de una afección cardíaca. Fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres.

Se dijo que la muerte, había interrumpido el proceso que lo hubiera llevado al Premio Nobel.

El Fondo de Cultura Económica ha publicado los 27 volúmenes de sus “Obras completas”, de cuyos tomos él mismo trazó el plan de publicación y que estuvieron a su cargo, hasta su muerte.

Alfonso Reyes siempre impulsó a escritores jóvenes. Son decenas los que han dejado constancia de su agradecimiento.

Con su visión amplia y su espíritu generoso, en los últimos años de su vida Reyes se convirtió en el patriarca de la literatura mexicana.

Alfonso Reyes es una de las glorias del país y una más del grupo del Ateneo.

Estimado lector, me pongo a sus ordenes en: alarconpuebla@yahoo.com.mx y en alarconpuebla@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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