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San Juan Bosco, su peregrinar y su legado en Puebla

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San Juan Bosco, su peregrinar y su legado en Puebla
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 10 de agosto de 2010

Durante su visita a Puebla, se calcula que las reliquias de San Juan Bosco lograron atraer a unas 10 mil personas, en su mayoría vinculadas a los salesianos por sus colegios y oratorios de tradición en la capital

A 122 años de su muerte, el 31 de enero de 1888, San Juan Bosco continúa con su legado a través de la Congregación de los Salesianos en 130 países, siendo en Puebla que su trabajo sigue con los niños y jóvenes, a quienes se les da razones de esperanza y que tienen un futuro, expresó el padre José Antonio Hernández Valdés, miembro de esta comunidad religiosa.

 

Refirió que con la llegada del primer grupo de salesianos a la entidad en 1894, quienes fueron enviados por el sacerdote Miguel Rúa, primer sucesor de Don Bosco tras su muerte a los 72 años, se ha mantenido la tarea de evangelización para hacer de los niños y jóvenes buenos cristianos,  así como de contribuir a su educación a través de los colegios y oratorios.

En la ciudad de Puebla se tienen las escuelas Juan Ponce de León, Enrique Benítez, Progreso y Trinidad Sánchez, mientras que en Chipilo está el colegio Unión y en Tehuacán el Benavente, además los oratorios Felipe Rinaldi, Miguel Rúa, Francisco Esqueda, Francisco Mateos y el de Don Bosco -que cumplirá en 2012 un centenario de haber abierto-, en los cuales se da educación informal como es catequesis, talleres de guitarra, pláticas y la promoción del deporte.

Asimismo, se tienen dos parroquias en la Angelópolis como son la de María Auxiliadora, ubicada en la 13 Norte y la del Refugio en la 3 Norte y 38 Poniente, en donde llegan cientos de jóvenes para formar parte de la comunidad Salesiana que encabezan 25 religiosos.

Hernández Valdés comentó que estos dos días que estuvieron en Puebla las reliquias y una estatua contenidas en una urna de aluminio, bronce y cristal, como parte de la conmemoración de su bicentenario de natalicio que se celebrará en 2015, sirvió para refrendar el compromiso de seguir ayudando a la juventud salesiana.

ARZOBISPO DE PUEBLA SE UNE A LOS SALESIANOS
Este lunes, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, durante la misa que celebró en La Catedral de Puebla, con motivo de la visita de las reliquias de San Juan Bosco, llamó a los fieles católicos a extender su apostolado, al tiempo de pedirles que mantenga la fe ante las dificultades que enfrenta el país en seguridad y problemas económicos, ya que sólo así se pueden superar estas adversidades.

Asimismo, durante la toma de protesta de salesianos como cooperadores de Don Bosco, también se sumó al prometer ser fiel discípulo para contribuir a la salvación de los niños y jóvenes, así como colaborar en la unión de la familia.
Se calcula que alrededor de 10 mil poblanos vieron la reliquia del santo padre durante su paso por Puebla.

HISTORIA DE SAN JUAN BOSCO
Juan Melchor Bosco Occhiena nace en 1815, junto a Castelnuovo, en la diócesis de Turín. Era el menor de los hijos de un campesino piamontés. Su niñez fue muy dura. Su padre murió cuando Juan tenía apenas dos años y medio. La madre, Margarita, analfabeta y muy pobre, pero santa y laboriosa mujer, que debió luchar mucho para sacar adelante a sus hijos, se hizo cargo de su educación.

A los dieciséis años, ingresó finalmente en el seminario de Chieri y era tan pobre, que debía mendigar para reunir el dinero y los vestidos indispensables.

Después de haber recibido el diaconado, Juan Bosco pasó al seminario mayor de Turín y ahí empezó, con la aprobación de sus superiores, a reunir los domingos a un grupo de chiquillos y mozuelos abandonados de la ciudad. Siendo San José Cafasso, sacerdote de la parroquia anexa al seminario mayor de Turín, confirmó a Juan Bosco en su vocación.

El primer puesto que ocupó Don Bosco fue el de capellán auxiliar en una casa de refugio para muchachas, que había fundado la marquesa di Barola, la rica y caritativa mujer que socorrió a Silvio Pellico cuando éste salió de la prisión.

Don Bosco decidió construir sus propios talleres de aprendizaje. Los dos primeros: el de los zapateros y el de los sastres, fueron inaugurados en 1853 y tres años después  había ya 150 internos, cuatro talleres, una imprenta, cuatro clases de latín y diez sacerdotes.

Don Bosco en diciembre de 1859, decidió organizar la congregación de los salesianos, por lo que creció y en 1863 había treinta y nueve salesianos; a la muerte del fundador, eran ya 768, y en la actualidad se cuentan por millares: Diecisiete mil en 105 países, con 1,300 colegios y 300 parroquias, y se hallan establecidos en todo el mundo.

El siguiente paso de Don Bosco fue la fundación de una congregación femenina, encargada de hacer por las niñas lo que los Salesianos hacían por los niños. La congregación quedó inaugurada en 1872, con la toma de hábito de veintisiete jóvenes, entre ellas, Santa María Dominga Mazzarello, que fue la cofundadora, a las que el santo llamó Hijas de Nuestra Señora, Auxilio de los Cristianos (o Hijas de María Auxiliadora).

Dos años antes de su muerte, los médicos habían declarado que el santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. A fines de 1887, sus fuerzas empezaron a decaer rápidamente; la muerte sobrevino el 31 de enero de 1888.

El 2 de junio de 1929 El Papa Pío XI hizo la beatificación de Don Bosco y en 1934 el 1 de abril de 1934 lo canonizó.

Staff Puebla On Line 2009
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