sábado, 06 junio 2026
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¿Por qué ganó Moreno Valle?

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva ARTURO LUNA SILVA 8 de julio de 2013

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Porque incluso con el regreso del PRI a Los Pinos, fue capaz de resucitar una megacoalición teniendo como eje al matrimonio PAN-PRD, una unión probadamente atractiva para el electorado.

Porque repitió la dosis de 2010: fracturó a los priístas y destruyó al tricolor desde adentro. Lenta, paciente y consistentemente.

Porque privilegió lo importante sobre lo urgente y mandó a los mejores hombres de su equipo a la guerra, la madre de todas las guerras, y lo hizo en el momento justo: no antes, no después.

Porque por un momento dejó de lado la soberbia y pudo reencontrarse con amigos y aliados que se habían alejado de él por diversas razones. Los volvió a “enamorar” y terminó por sumarlos a la causa. La causa morenovalllista.

Porque incluso logró incluir en el proyecto a personajes que cualquiera hubiera apostado que navegarían por un río diferente en esta campaña. Tal es el caso de Miriam Arabian y Ana Teresa Aranda, que dejaron de lado las diferencias, firmaron una tregua, resultaron tan pragmáticas como él y hoy, hoy van montadas en el tren de la victoria.

Porque fue más inteligente y audaz y sereno que el delegado del CEN del PRI, Fernando Moreno Peña, uno de los grandes perdedores de esta guerra y ya uno de los protagonistas de los más grandes ridículos electorales en la historia del estado. Mientras este hablaba y hablaba y hablaba, el gobernador actuaba. Y en política no gana el que habla más, sino el que convierte sus palabras en hechos. Y el hecho es que la “putiza” se la acabó llevando el lenguaraz jefe del Cártel de Colima, no el huésped de Casa Puebla.

Porque empezó a ganar la elección desde hace uno o incluso dos años de anticipación: primero llevó a cabo una redistritación electoral que favorecía sus intereses y desmantelaba el voto duro del PRI en zonas muy focalizadas del estado y de Puebla capital; después tomó el control del IEE, como lo hacen todos los gobernadores que se respeten, y al final inventó las candidaturas comunes, un genialidad más que fue perfilando lo que pasó este 7 de julio.

Porque puso a prueba su carácter y operó hasta el final para que El Yunque –ambicioso y hábil- diera su brazo a torcer y se incorporara plena y convencidamente al proyecto morenovallista. Para ello, el gobernador tuvo que ceder –aprender a ceder- y no avasallar, como había sido la tónica con la ultraderecha, que por su parte negoció, y negoció bien, y a cambio recibió varias rebanadas del pastel del poder.

Porque supo sobreponerse al mazazo de la detención de Elba Esther Gordillo, tras la cual demostró que es dueño de grandes reflejos, a grado tal que volvió a demostrar que en efecto: lo que no mata, fortalece.

Porque rápido definió el gran tema de la campaña 2013 y no tuvo miedo a someter a su gobierno –y él mismo- a una evaluación ciudadana intermedia. Con precisión, planteó el dilema de: continuismo morenovallista o retorno al marinismo, y en el referéndum, que eso fue esta elección, salió más que aprobado. Y con proyecto presidencial vigente, como una carta fuerte del PAN, quizá la más fuerte, para el 2018.

Porque Tony Gali resultó un estupendo candidato: carismático, cercano, educado, comunicativo y sobre todo disciplinado. Se apegó al manual, se dejó conducir, rectificó rápidamente los errores y todos los días, desde que inició la campaña, supo escuchar y ejecutar.

Porque Moreno Valle nunca ocultó a su favorito y lo blindó de ataques insidiosos, guerras sucias y quintacolumnas, le armó una estrategia de posicionamiento de alto rendimiento y le invirtió lo que un gallero le invierte a su mejor gallo.

Porque lo rodeó de sus mejores operadores (Marcelo García Almaguer, por ejemplo), le puso a los mejores candidatos por los distritos de Puebla capital, sin importar que su gabinete fuera literalmente desmantelado, y por si fuera poco, le diseñó una planilla de regidores donde cupieron todos los grupos.

Porque la campaña de Enrique Agüera fue un desastre de principio a fin: en organización, en comunicación y en estrategia, que modificó al menos tres veces. En resumidas cuentas, el candidato de la alianza 5 de Mayo nunca entendió que su verdadero enemigo no era Gali, sino Moreno Valle. Pero todavía peor: nunca dejó de tenerle miedo, y eso, el miedo, terminó por hundirlo.

Porque el PRI se entretuvo en minucias y equivocó el eje de la campaña. No era la economía, no era la inseguridad, ni siquiera el empleo. Era convertir un sentimiento, el sentimiento antimorenovallista, en movimiento social, y nunca lo logró. Casi al final de la campaña, dio visos de entenderlo y lanzó una campaña de contraste cuestionando las principales obras del gobernador, pero fue demasiado tarde.

Porque el gobierno federal –tal vez no específicamente el presidente Peña Nieto– abandonó al PRI y a sus candidatos, que se pasaron la campaña esperando dos cosas: el dinero federal y el gran golpe mediático, legal y político contra Moreno Valle o contra alguno de sus más importantes operadores, como Eukid Castañón, un operador de grandes ligas, tan discreto como efectivo. La mano federal nunca se sintió –o sí, muy poquito- y a estas alturas, con la derrota encima, los priístas siguen sin entender qué pasó: ¿por qué Dios les dio la espalda? Tampoco entendieron que su momento nunca coincidió con el momento histórico del presidente: primero las reformas estructurales, luego lo demás. Y en “lo demás” cabía Puebla perfectamente. Una plaza importante, sí, pero de ninguna manera trascendental, o de vida o muerte, para el proyecto Los Pinos.

Porque Moreno Valle no descuidó, no, un solo detalle, uno solo, y como un día le dijo a Agüera: se pasó las 24 horas del día, de cada día, pensando cómo ganarle. Habilitado como general en jefe, hizo todo, y todo es todo, lo que un padre hace por un hijo. En este caso, Gali, un “delfín” que ya creció, que aprendió a nadar en alta mar y que sin duda estará ahí, listo, formado en primera fila de la sucesión 2018.

Porque otra vez Moreno Valle fue absurdamente minimizado por el PRI y este, en el pecado llevó la penitencia. No ha perdido una desde hace muchos años, no iba perder la más importante de todas: la que le garantiza la supervivencia de su grupo, la continuidad de su proyecto, la salvaguarda de sus intereses y aliados, y seguir, claro, con todos, todos los hilos del poder en el estado, con el Congreso incluido.

Porque generoso, leal y visionario, Fernando Manzanilla dejó de lado su interés particular, se puso el overol y llegó a la campaña para meterle orden, coherencia, estrategia y supervisión. Sin un coordinador como él, tal vez las cosas hubiesen tomado un rumbo muy diferente. Por fortuna para Gali, Manzanilla siempre estuvo ahí, cuidándole las espaldas y llevándolo paso a paso hacia una campaña exitosa y triunfadora. Como si el triunfo de 2010 no hubiese bastado para dejar en claro su capacidad, el ex titular de la SGG se doctoró el 7 de julio de 2013. Huele a líder del Congreso de Puebla.

Porque el presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, y algunos de sus operadores incorporados a la campaña, como Nacho Dávila, también hicieron la tarea, y el edil no sólo no sufrió voto de castigo, sino que calladamente cumplió con el plan encomendado: sacó sus distritos, protegió a su grupo, inyectó vida a su proyecto personal –senador, peleará la gubernatura- y entregará el mando a un aliado, Gali, que no lo perseguirá. Por si fuera poco: dormirá en paz, sin padecer amargas pesadillas por sus cuentas públicas. Y negocio redondo. Mejor, imposible.

gar_pro@hotmail.com

Arturo Luna Silva
Arturo Luna Silva
Periodista desde 1990. Ha sido reportero de Televisa Puebla, El Universal de Puebla, La Jornada de Oriente y Síntesis. Fue coordinador editorial de El Universal de Tlaxcala y jefe de información de El Universal de Puebla. Dirigió la revista Síntesis Policiaca, el área de noticias de Marconi Comunicaciones - donde condujo el noticiario matutino de "La Tropical Caliente" durante cuatro años- y el periódico El Heraldo de Puebla. Desde 2001 ha publicado su columna "Garganta Profunda" en medios digitales, impresos y electrónicos. Es director general del periódico digital Puebla Online y del periódico Crónica Puebla. Trabajó durante 10 años en Televisa Puebla, donde condujo el noticiero nocturno -también el matutino y vespertino en distintas etapas- y fungió como gerente de Noticias por casi un lustro. En 1990 recibió el Premio Nacional de Periodismo Juvenil, en 1991 el Premio Estatal de Periodismo de Puebla en el género de reportaje y en 1996 el Premio Estatal de Periodismo BUAP-Froylán Manjarrez. Ha sido jurado del Premio Estatal de Periodismo del Estado de Tlaxcala. Realizó estudios profesionales en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UPAEP. <img class="alignnone size-full wp-image-7103" title="foto-perfil" src="https://www.pueblaonline.com.mx/archivo/wp-content/uploads/2024/02/arturo-luna5.webp" alt="foto-perfil" width="457" height="325" />