miércoles, 03 junio 2026
Posted inErica Rubí Ramírez Martínez

¡Cuidado con las etiquetas que compras!: La mercantilización del dolor

¡Cuidado con las etiquetas que compras!: La mercantilización del dolor
¡Cuidado con las etiquetas que compras!: La mercantilización del dolor
Posted inErica Rubí Ramírez Martínez

¡Cuidado con las etiquetas que compras!: La mercantilización del dolor

Hoy en día, palabras como “heridas de la infancia” o “sana a tu niño interior” están por todas partes: en Instagram, en TikTok, en las conversaciones con amigos. Estos conceptos, que antes usaban los psicólogos en sus consultas, se han simplificado y convertido en productos fáciles de consumir. Donde antes veíamos momentos duros o etapas complicadas de la vida, ahora solo vemos “heridas”.

¿Por qué ha pasado esto? La respuesta es simple: vende más decir “herida” que decir “dificultad”.

¿Por qué nos gustan tanto las etiquetas?

La psicología que se populariza en redes nos cuenta una historia que nos atrapa: “Tu tristeza o tus miedos de hoy tienen una causa clara en tu pasado”. Eso nos da una explicación, un orden en medio del caos que a veces sentimos. Pero esa simplificación puede ser peligrosa.

Piensa en esto:

· El marketing del bienestar: Es mucho más fácil vender un curso que se llama “Sana tu herida de abandono en 5 pasos”, que uno titulado “Afronta las dificultades complejas en tus relaciones”. Lo segundo asusta, lo primero… parece una solución rápida.

· ¿Eres víctima o protagonista?: Aquí está la gran diferencia. Cuando hablamos de “heridas”, inconscientemente ponemos el foco en lo que nos hicieron, en el pasado. Nos da cierta liberación al principio (“no fue mi culpa”), pero sin darnos cuenta, podemos quedarnos atrapados en el papel de víctima.

Ejemplo: Imagina a Lucía, que de pequeña sus padres se divorciaron de forma conflictiva.

Si ella adopta la etiqueta de “tengo una herida de abandono”, puede pasar años buscando en su pasado “la cura”, sintiendo que ese evento la dañó para siempre. Su vida emocional gira en torno a ese relato.

En cambio, si lo vemos como una dificultad, el enfoque cambia. No negamos el dolor, pero miramos hacia el presente: “¿Qué puedo hacer hoy con este miedo al abandono? ¿Qué recursos tengo para construir relaciones más sanas?”. La herida te ancla, la dificultad te reta a avanzar.

Lo que nos enseñan los grandes pensadores

Varios filósofos y psicólogos nos avisan de este fenómeno:

· Byung-Chul Han: Hoy, “estar sano” se ha convertido en una obligación. Si no estás “curado”, parece que no te esfuerzas lo suficiente. ¡Hasta el autocuidado se puede convertir en una presión más!

· Erich Fromm: A veces, escondernos detrás de una etiqueta (como “soy una persona con una herida de abandono”) es una forma de escapar de nuestra libertad y de la responsabilidad de reinventarnos.

· Viktor Frankl: Reducir la vida humana a ser solo una “reacción a heridas” ignora lo más importante: nuestra capacidad de encontrar sentido incluso en el sufrimiento. El dolor puede transformarse cuando le encontramos un significado.

MÁS ALLÁ DE LAS SOLUCIONES RÁPIDAS, EL VIAJE AUTÉNTICO DE SANAR

Imagina que la vida es como un río. A lo largo de su recorrido, encuentras rocas, desniveles y troncos que desvían su cauce. La psicología popular de “sana tu herida en 5 pasos” nos vende la idea de que podemos volver atrás y quitar esas rocas, dejando el río perfectamente recto otra vez. Pero la vida no funciona así. Las marcas del camino permanecen, y el verdadero trabajo no es borrarlas, sino aprender a fluir con ellas, integrando su presencia en la corriente de quienes somos.

LA TRAMPA DE LA MENTALIDAD DE “PRODUCTO MILAGROSO”

Vivimos en la era de lo inmediato: entregas a domicilio en minutos, respuestas en segundos, y soluciones emocionales en cinco pasos. Esta mentalidad nos ha hecho creer que el dolor es como un paquete que podemos devolver o una app que podemos desinstalar. Pero el bienestar emocional no es un destino al que se llega tras seguir un manual; es un viaje de continuo aprendizaje y aceptación.

Piensa en Ana, quien, tras una infancia con carencias afectivas, gasta cientos de miles en cursos que prometen “sanar para siempre su herida de abandono”. Cada curso le da un alivio temporal, pero al poco tiempo surge un nuevo miedo, una nueva situación que reactiva su dolor. Se siente frustrada, pensando que ella “no lo está haciendo bien”. Para Ana es difícil de entender que no se trata de “curar” algo estático, sino de construir herramientas internas para manejar las olas emocionales cuando llegan.

EL PODER DE INTEGRAR EN LUGAR DE ELIMINAR

La verdadera resiliencia –esa capacidad de reponernos ante la adversidad– no nace de negar o eliminar el dolor, sino de abrazarlo como parte de nuestra historia. Es como un árbol que crece alrededor de una valla de metal. Con los años, la absorbe, la integra en su tronco, y se vuelve más fuerte en ese mismo punto, no la elimina, pero ya no le impide crecer.

· No se trata de encontrar “la cura”, sino de cultivar la comprensión, entender por qué ciertas situaciones nos afectan tanto, de dónde vienen nuestros miedos, y aprender a calmarnos a nosotros mismos.

· No se trata de borrar el pasado, sino de reescribir nuestra relación con él, dejar de verlo como una losa que nos condena, y empezar a verlo como la tierra –a veces árida– desde la que echamos raíces.

EL ACTO REVOLUCIONARIO DE ACEPTAR LA AMBIGÜEDAD

En un mundo que nos vende certidumbre por todos lados, aceptar que no tenemos todas las respuestas es un acto de valentía. Es entender que:

· Algunos días estarás bien, otros no, y está bien.

· Algunas preguntas no tendrán una respuesta clara, y está bien.

· El crecimiento no es lineal: a veces avanzas, a veces retrocedes, y está bien.

LA INVITACIÓN FINAL

Por eso, la próxima vez que un anuncio te prometa “sanar tu herida para siempre”, pregúntate: ¿Estoy buscando una solución mágica o estoy listo para embarcarme en el viaje más profundo y transformador: el de conocerme y aceptarme a mí mismo, ¿con todas mis grietas y todas mis fortalezas?

El verdadero bienestar no es un producto en oferta, es el coraje de sentarse con nuestro dolor sin miedo, de escucharlo sin prisa, y de tejer con él una vida llena de significado, no a pesar de nuestras dificultades, sino gracias a la sabiduría que nos dejaron.

Contacto:

Instagram: @ericarubipsicologa

Facebook: Erica Rubi Ramirez Martinez

Referencias:

Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.

Frankl, V. E. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.