“No estás rota, solo estás cambiando”: La presión invisible del climaterio (I)
EricaRubi
El día que Laura dejó de ser “útil”.
Laura tenía 47 años cuando su ginecóloga le dijo, con tono de lástima: “Bueno, ya sabes… tu cuerpo se está apagando. Podemos retrasarlo con hormonas”. Esa frase la persiguió meses.
Se miraba al espejo buscando arrugas como si fueran fallas, se sentía invisible en reuniones donde antes era escuchada. Lo peor: empezó a creer que, sin fertilidad, ya no tenía nada valioso que ofrecer.
Laura no es un caso aislado. Es el reflejo de millones de mujeres a las que el climaterio —esa transición natural— les llega envuelto en un mensaje tóxico: “Si no puedes ser madre, al menos mantente joven”.
La trampa de las hormonas: cuando el remedio es peor que el síntoma
María, profesora de 49 años, llegó a mi consulta con un malestar profundo: “No tengo bochornos ni insomnio, pero mi doctora insistió en que debía tomar estrógenos ‘para prevenir el envejecimiento’”. Tres meses después, terminó en urgencias con un coágulo en la pierna. “Nadie me dijo que esto podía pasar”, lloraba.
Casos como el de María abundan. La terapia de reemplazo hormonal (TRH) puede ser una herramienta válida para mujeres con síntomas graves, pero no es un elixir de juventud. La Organización Mundial de la Salud advierte que su uso prolongado aumenta hasta un 26% el riesgo de cáncer de mama. ¿Por qué, entonces, se receta como caramelos? La respuesta duele: porque envejecer se ve como un fracaso, y nuestra sociedad prefiere medicalizar a las mujeres antes que aceptar que los cuerpos cambian.
El doble estándar: “¿Ya no sirves? Pero ¡no te veas vieja!”
Piensa en Sofía, diseñadora de 50 años, soltera sin hijos. En su trabajo, la llamaban “la abuela” aunque lideraba proyectos innovadores. Su jefe le sugirió “un poco de botox” para “verse más fresca”. Sofía me confesó: “Siento que ahora debo esforzarme el doble para que me tomen en serio”.
Este es el juego perverso: si ya no cumples el rol reproductivo, al menos debes aparentar que podrías hacerlo. Como escribe la antropóloga Margaret Lock en “Encounters with Aging”, en Japón las mujeres menopáusicas son consideradas “maduras sabias”, no pacientes en decadencia. Pero en Occidente, la narrativa es otra: nos hacen creer que el valor femenino tiene fecha de vencimiento.
Un mensaje para las que sienten el suelo moverse
Querida mujer: si hoy lloraste al ver una cana o te asustaste cuando tu período se retrasó, te abrazo fuerte. No estás perdiendo nada: estás ganando una nueva versión de ti. Si tu médico insiste en hormonas que no necesitas, recuerda: tú decides. Tu cuerpo no es un campo de batalla contra el tiempo.
En la segunda parte, hablaremos de cómo mujeres como Claudia, de 52 años, encontraron en esta etapa una libertad que nunca imaginaron. Porque el climaterio no es el final del camino, sino el inicio de una revolución íntima.
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Referencias:
· Lock, M. (1993). Encounters with Aging: Mythologies of Menopause in Japan and North America.
· Northrup, C. (2012). The Wisdom of Menopause.
*La autora es psicóloga