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NO ES MOMENTO DE LUCRO POLÍTICO 

NO ES MOMENTO DE LUCRO POLÍTICO 
La presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta con afectados por las lluvias en la Sierra Norte de Puebla
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NO ES MOMENTO DE LUCRO POLÍTICO 

Otra vez, como en octubre de 1999, la Sierra Norte de Puebla sufre una tragedia que marcará a generaciones.

Nuevamente, lo que se pensó sería una lluvia más, de las tantas que ha habido este año, derivó en una verdadera emergencia.

No dejó de llover durante al menos dos días y el agua, que no tiene palabra, desbordó ríos, rompió laderas, causó avalanchas y sepultó a pueblos enteros bajo el agua.

Al cierre de esta columna, el saldo era: 12 personas fallecidas, 11 desaparecidos, 80 mil damnificados, 38 municipios afectados, 7 puentes caídos y 13 escuelas averiadas.

Pero el recuento de los daños, colosales, aún continuaba.

Y pasará mucho tiempo antes de que la Sierra Norte pueda recuperarse de este, el enésimo golpe de la naturaleza.

Tanto llovió que, como ha sucedido en el pasado, la presa de Necaxa se desbordó y de ahí… ¡el pandemonium!

Los municipios más afectados son: Huauchinango, Xicotepec, Pahuatlán, Juan Galindo, Honey, Tlacuilotepec, Pantepec, Venustiano Carranza, Naupan, Jalpan y Jopala

Todo el fin de semana se viralizaron imágenes que permitieron entender la verdadera magnitud de la tragedia que, como siempre, ha pegado a los que menos tienen.

Mucha gente perdió a un ser querido, se quedó sin casa y está sufriendo una situación crítica.

Por eso enfurece observar, por un lado, la indiferencia de algunos políticos y autoridades que siguieron sus vidas como si nada estuviera pasando al norte del estado y, por el otro, a auténticas aves carroñeras del oportunismo político que, como acostumbran, no han dejado de lucrar o de sacar algún tipo de ventaja o ganancia en medio del caos.

Hubo alcaldes y hasta empresarios que, indiferentes al sufrimiento colectivo, siguieron con sus programados y adulatorios informes de gobierno -que a nadie interesan- y también hubo otros políticos que hicieron todo lo posible por llamar la atención en medio de la desgracia, expresando una solidaridad de dientes para afuera con los damnificados.

Otros, en el colmo del ridículo, subieron post mandando sus “oraciones” a los afectados y también se observó a quienes aprovecharon el momento para pedir víveres desde la comodidad de sus lujosas oficinas y residencias, en campañas de publicidad disfrazadas de empatía.

Les faltó madurez, civilidad y solidaridad, y les sobró frivolidad y arribismo.

No se les vio trasladándose de inmediato a la Sierra Norte para ayudar en lo que fuera en los momentos más complicados, ni siquiera para sacarse la foto o para acompañar a Claudia Sheinbaum Pardo y Alejandro Armenta Mier, quienes, en contraste, no tardaron en activar los primeros mecanismos de respuesta.

Lejos del lucro político que otros y otras desplegaron con cinismo, la presidenta de México y el gobernador de Puebla rápidamente entablaron comunicación constante e instalaron un cuarto de crisis para hacer un primer diagnóstico de los daños y coordinar las primeras acciones de ayuda a los afectados.

El mensaje fue claro y no admitió dudas ni dobles interpretaciones: federación y estado, presidenta y gobernador, Sheinbaum y Armenta, trabajan y trabajarán de la mano ante la emergencia.

Desde el viernes, Alejandro Armenta se trasladó a Huauchinango y tomó el mando de la operación, en la que los elementos del Ejército, la Marina y Protección Civil fueron fundamentales en las primeras horas de la tragedia.

El gobernador escuchó a los damnificados, recorrió algunas de las zonas más afectadas, supervisó la entrega de apoyos en los albergues habilitados, y giró órdenes a su equipo de trabajo para activarse y atender todas las prioridades.

No se movió de ahí y no se moverá hasta que la contingencia haya pasado.

El domingo, la presidenta Claudia Sheinbaum llegó a Huauchinango para escuchar y atender a los afectados.

Se mostró empática y muy cercana a la gente.

Se ensució los zapatos y atendió todas las peticiones.

Es su tarea, es su labor, es la máxima autoridad en el país, pero en el pasado reciente -no es ocioso recordarlo- ha habido otros gobernantes que ni este tipo de tragedias los sacaron de sus camas.

Fue épico, por cierto, el momento en el que la presidenta reprendió públicamente al inútil alcalde de ese municipio, Rogelio López Ángulo.

“Usted dice que sí trabaja, pero la gente me dice que no y la verdad yo prefiero creerle a la gente”, le dijo, sin pelos en la lengua.

Acompañada en todo momento del gobernador de Puebla, Claudia Sheinbaum llevó un poco de tranquilidad y calma a quienes perdieron eso y más, mucho más, en los últimos días.

“No vamos a dejar a nadie desamparado”, prometió.

Y este mismo lunes, la Secretaría de Bienestar federal iniciará un censo en las localidades afectadas.

De Huauchinango se trasladaron a La Ceiba, uno de los puntos más golpeados por las lluvias y donde el Hospital del IMSS Bienestar vivió horas muy complicadas tras inundarse y quedarse sin energía, lo que puso en riesgo la vida de varios recién nacidos necesitados de oxígeno; de hecho, como trascendió después, una bebé lamentablemente falleció.

De La Ceiba, Sheinbaum y Armenta no se fueron hasta garantizar que ya cuentan con una planta de energía y una tratadora de agua para que el nosocomio reinicie actividades con normalidad lo más pronto posible.

Tanto la presidenta como el gobernador han instruido a los integrantes de sus equipos a dar respuestas ágiles, sin burocratismos, y a entender el dolor de la gente que la está pasando muy mal.

Ojalá ellos y ellas, los integrantes clave de los equipos, no se escondan y demuestren de qué están hechos; es en estos momentos de crisis, cuando se mide su verdadero tamaño.

No, no son tiempos para la mezquindad ni para el oportunismo políticos.

Tampoco para el lucimiento personal.

Las aves carroñeras deben dejar de surcar el alborotado cielo de Puebla.

Es momento de unir fuerzas, de ser solidarios, de ser empáticos y de aportar algo positivo para una reconstrucción que será lenta, dura y costosa.

La política electorera, las ambiciones personales, el hambre de poder, por el momento, pueden esperar.

También los votos para el 2027.

***

Sí, otra vez como en octubre 1999, la Sierra Norte de Puebla sufre una tragedia que marcará a generaciones.

Octubre, otra vez octubre:

Periodista desde 1990. Ha sido reportero de Televisa Puebla, El Universal de Puebla, La Jornada de Oriente y Síntesis.

Fue coordinador editorial de El Universal de Tlaxcala y jefe de información de El Universal de Puebla.

Dirigió la revista Síntesis Policiaca, el área de noticias de Marconi Comunicaciones - donde condujo el noticiario matutino de “La Tropical Caliente” durante cuatro años- y el periódico El Heraldo de Puebla.

Desde 2001 ha publicado su columna “Garganta Profunda” en medios digitales, impresos y electrónicos.

Es director general del periódico digital Puebla Online y del periódico Crónica Puebla.

Trabajó durante 10 años en Televisa Puebla, donde condujo el noticiero nocturno -también el matutino y vespertino en distintas etapas- y fungió como gerente de Noticias por casi un lustro.

En 1990 recibió el Premio Nacional de Periodismo Juvenil, en 1991 el Premio Estatal de Periodismo de Puebla en el género de reportaje y en 1996 el Premio Estatal de Periodismo BUAP-Froylán Manjarrez.

Ha sido jurado del Premio Estatal de Periodismo del Estado de Tlaxcala.

Realizó estudios profesionales en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UPAEP.