Gobernadores y alcaldes de la 4T… ¿fortaleza o lastre?
Rodolfo Rivera Pacheco
La concentración de apoyo a la Presidenta Claudia Sheinbaum que se llevó a cabo el sábado pasado en el zócalo de la Ciudad de México dejó claro algo: Cuando gobernadores, funcionarios, alcaldes y plana mayor de Morena y aliados, operan unidos en torno a un fin político mediático, sí logran objetivos importantes. Repletar el sitio y calles aledañas para juntar -según cifras oficiales e incluso medios no afines- 600,000 almas para dar su respaldo al gobierno federal emanado del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, no es una cosa simple.
De acuerdo, como siempre, los organizadores quizás exageran la cifra, pero quedémonos con la mitad (yo creo que fueron un poco más, pero seamos prudentes en el análisis).
¿300,000 personas para llenar el zócalo capitalino y alrededores? Solo Paul McCartney o Roger Waters, creo.
Porque, acarreados o no, lo cierto es que los partidos de oposición no han podido juntar esa cifra en sus mítines o marchas. Y aunque los juntaran (la famosa “marea rosa” estuvo cerca), siempre repito que lo que tienen que hacer es salir a votar para manifestar su desacuerdo con los gobiernos emanados de Morena y aliados. Entiendan, no basta llenar el zócalo. Ni para Morena ni para opositores. El verdadero reto es que los votantes salgan a emitir un sufragio favorable.
Pero repito, al menos es evidente que la convocatoria de la presidenta Sheinbaum sí tuvo eco entre los liderazgos y autoridades surgidas de Morena y sí llevaron a su gente al centro de la Ciudad de México. Hace poco la presidenta Sheinbaum tuvo reuniones con gobernadores y con legisladores de su partido… quizás los regañó o quizás les dijo que no podían seguirle fallando. El caso es que la concentración de la 4T del sábado 6 de diciembre sí fue un mensaje claro de que Morena y aliados movilizan y seguirán movilizando a sus partidarios, para dar muestra de fortaleza y unidad.
Y es aquí donde entra el otro factor para reflexionar. Gobernadores, legisladores y alcaldes de la 4T, al parecer sí saben llevar gente a eventos. Pero la pregunta es si lograrán sacar a la mayoría de los electores para que los sigan apoyando con votos en 2027 (y desde luego en 2030).
Llenar eventos masivos siempre es engañoso. Muchos (no todos, claro, un buen número asisten porque se les da la gana), reitero, son llevados (por voluntad, tampoco van por la fuerza) por sus autoridades (gobernadores, alcaldes, etc.). Lo cual tampoco es un crimen: Todos los partidos gobernantes en el mundo convocan a sus empleados para llenar auditorios o eventos (Trump y su partido llenan eventos con sus partidarios, muchos de los cuales son empleados de sus áreas gubernamentales, por poner un ejemplo… y así en cualquier democracia del planeta). Nos puede gustar o no (los críticos siempre son de la opción partidista opositora… que hace lo mismo cuando gobierna), pero así son las cosas.
Pero reitero, repletar eventos puede ser más o menos fácil para un grupo gobernante. El reto real es sacar a la mayoría a votar para que sigan apoyando la opción partidista en el poder.
El actual gobierno federal y mayoría de gobernadores del país, sí están logrando realizar concentraciones masivas que simbolizan su fortaleza y poder. Vamos a ver si en 2027 logran la mayoría de escaños en la Cámara de Diputados y conservan la mayoría calificada, logran ganar las gubernaturas en disputa y desde luego las alcaldías.
Porque a Morena y aliados les puede pasar lo mismo que le pasó al PRI: Seguir haciendo grandes concentraciones mediáticamente visibles… pero poco a poco y con el paso de los años, ir perdiendo a los votantes en las urnas.
Y reitero, en ese objetivo, nuevamente son gobernadores y alcaldes quienes tendrán el mayor peso de responsabilidad. Si en un estado el gobernador (emanado de Morena o la 4T) está haciendo un buen papel, está haciendo mucha obra pública, sus colaboradores no están cometiendo actos de corrupción o excesos, la gente observa que hay menos inseguridad y existe un verdadero estado de derecho… tengamos por seguro que todo eso es la mejor publicidad para que la mayoría de votantes les sigan dando su respaldo en las urnas.
Pero si ocurre lo contrario: La inseguridad continúa desbordada, los criminales amenazan y hasta se burlan de la autoridad, no hay obras visibles que beneficien a la gente, los excesos o corrupción son cotidianas entre los funcionaros públicos, el presupuesto millonario no se ejerce o se ejerce mal, la gente irremediablemente se da cuenta y… emite voto de castigo para ese grupo partidista gobernante. Aunque llenen plazas y calles.
Así pues, en 2027 (y por supuesto en 2030) comprobaremos si gobernadores y alcaldes fueron fortaleza o lastre para Morenay la 4T. Y nosotros (los del BEAP, pues), afortunadamente, lo vamos a ir midiendo. Sí, como desde hace ya prácticamente 27 años, aquí seguimos y seguiremos dando lata.
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