Posted inAlejandro Cañedo Priesca

Elegir un hotel es elegir una experiencia

Elegir un hotel es elegir una experiencia
Elegir un hotel es elegir una experiencia
Posted inAlejandro Cañedo Priesca

Elegir un hotel es elegir una experiencia

Existe una frase muy repetida cuando alguien organiza un viaje: “el hotel solo es para dormir”. Sin embargo, basta recordar nuestras mejores vacaciones para descubrir que, muchas veces, la experiencia de un destino quedó marcada por el lugar donde nos hospedamos. Un desayuno frente al mar, una terraza con una vista inolvidable, una cama que permitió descansar después de recorrer una ciudad o un servicio excepcional pueden permanecer en la memoria tanto como un museo o un paisaje.

Elegir un hotel es una decisión mucho más importante de lo que parece. Y también una de las más complejas, porque las tarifas cambian constantemente y no siempre es fácil entender por qué una habitación cuesta hoy el doble o la mitad que hace unos días.

La explicación está en un sistema conocido como revenue management, una estrategia que utilizan prácticamente todos los hoteles modernos para ajustar sus precios de acuerdo con la oferta y la demanda. La temporada, los eventos que se realizan en una ciudad, el día de la semana, la ocupación prevista o la anticipación con la que se hace la reserva influyen en el precio final. Igual que ocurre con los boletos de avión, una habitación puede modificar su tarifa varias veces antes de ser vendida.

Por eso, encontrar el precio más bajo no siempre significa haber hecho la mejor elección.

Otro error frecuente es pensar que el número de estrellas define automáticamente la calidad de un hotel. En realidad, las estrellas califican principalmente la infraestructura y los servicios disponibles: recepción permanente, restaurantes, gimnasio, elevadores, room service o amenidades. Pero un pequeño hotel boutique puede ofrecer una experiencia mucho más personalizada y memorable que un gran complejo con más estrellas. La verdadera pregunta no es cuál es el hotel más lujoso, sino cuál es el más adecuado para el tipo de viaje que queremos realizar.

La ubicación también merece una reflexión especial. Muchas veces una tarifa aparentemente económica termina siendo más costosa por los gastos adicionales en transporte y por el tiempo perdido en desplazamientos. Un hotel bien ubicado permite caminar, disfrutar mejor la ciudad y aprovechar cada hora del viaje. El tiempo también forma parte del presupuesto.

En los últimos años, además, los hoteles han desarrollado una importante fuente de ingresos mediante servicios adicionales conocidos como ancillaries: desayunos, estacionamiento, spa, transporte al aeropuerto, mejoras de habitación, experiencias gastronómicas o salidas tardías. Estos servicios complementan la estancia y permiten que cada huésped personalice su experiencia de acuerdo con sus necesidades.

También ha cambiado la forma de reservar. Durante muchos años las grandes plataformas digitales concentraron buena parte del mercado, obligando a numerosos hoteles a depender de ellas y pagar importantes comisiones. Hoy muchos establecimientos buscan fortalecer su venta directa ofreciendo beneficios exclusivos como desayuno incluido, políticas de cancelación más flexibles o mejores condiciones para el huésped. Sin embargo, las agencias de viajes siguen aportando un gran valor, especialmente cuando ofrecen asesoría personalizada, tarifas negociadas, paquetes completos y, sobre todo, alguien que responda cuando surge un problema durante el viaje.

A ello se suma el crecimiento del alojamiento extrahotelero, impulsado por plataformas como Airbnb, una excelente alternativa para familias o grupos numerosos, aunque con características muy distintas a las de un hotel tradicional y sin muchos de los servicios que éste ofrece.

Viajar es construir recuerdos. Y esos recuerdos no solo se crean en una plaza, un restaurante o un paisaje espectacular. También se construyen en el lugar donde descansamos, desayunamos o contemplamos el amanecer desde una ventana.

Quizá por eso convenga dejar de pensar que el hotel es simplemente un sitio para dormir.

En muchos viajes, especialmente en destinos de playa o en complejos todo incluido, el hotel termina siendo una parte esencial del propio destino.

Elegir bien dónde hospedarse no es un gasto; es una inversión en la calidad de la experiencia.

Viajemos juntos.