La violencia estructural: Señales de alerta (3/3)
EricaRubi
El “Violentómetro” en el noviazgo: las señales de humillación y control que precedieron al feminicidio.
El relato de Ximena Céspedes sobre el caso de su hija, Ana María, es un manual trágico sobre cómo la violencia en el noviazgo se cuece a fuego lento. El golpe final que cobra una vida es precedido por una serie de agresiones sutiles que, por estar normalizadas, pasan desapercibidas hasta que es demasiado tarde. El mensaje central de la Fundación Naná es claro: si aprendemos a identificar las “banderas rojas” del control y el menosprecio, podemos prevenir el desenlace más fatal.
Ana María nunca sufrió un golpe físico visible, pero fue víctima de violencia psicológica, emocional, sexual y digital. Esto subraya una verdad esencial: la violencia no siempre deja moretones, el control mental y emocional es la primera arma del agresor.
Una de las señales más recurrentes en el testimonio de Ximena Céspedes es la obsesión por el control total, el abusador revisa el teléfono celular sin descanso, exige saber la ubicación a toda hora y utiliza los celos desproporcionados como una excusa para no dejar sola a su pareja, el amor se confunde con la posesión.
Para que la sociedad y, especialmente, las parejas jóvenes, puedan medir estas conductas, existe una herramienta clave en México y Latinoamérica: el Violentómetro, creado por la Dra. Martha Alicia Tronco Rosas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), este material didáctico visualiza los diferentes niveles de la agresión, dividiéndolos en una escala de colores que va de lo más sutil (“¡Cuidado! La violencia aumentará”) a la máxima alerta (“Necesitas Ayuda Profesional”).
El Violentómetro nos enseña que la violencia inicia con acciones que parecen inofensivas, pero que tienen la intención de humillar o controlar: bromas hirientes, celos, chantajes o, como se menciona en el podcast, el menosprecio a las opiniones o el hacer sentir a la víctima que “no entiende nada”.
Estas formas de agresión psicológica tienen consecuencias reales en la salud física y mental.
En el caso de Ana María, la violencia desembocó en un trastorno alimenticio, la bulimia.
Esto demuestra que la presión emocional y la necesidad de control sobre algo, aunque sea el propio cuerpo, es una respuesta directa y visible al abuso psicológico.
La académica Marina Muñoz Rivas, especialista en prevención de la violencia en el noviazgo, ha estudiado cómo los patrones de género y los roles sociales se manifiestan en las relaciones adolescentes y juveniles. Su trabajo confirma que muchas veces, los jóvenes no identifican como violencia el control, la prohibición de amistades o el acoso digital, simplemente porque lo han visto normalizado.
Es fundamental entender que los tipos de violencia se entrelazan. El podcast también menciona la violencia económica, que ocurre cuando el agresor utiliza el dinero para imponer su voluntad, como exigir que la pareja pida permiso para ordenar en un restaurante bajo el argumento de “Es que yo estoy pagando la cuenta”. Este es otro nivel de control que busca la dependencia total de la mujer.
El mensaje de Ximena Céspedes y su fundación, basado en el dolor, pero orientado a la prevención, es una luz en la oscuridad: “No estás sola. No es tu culpa”. El acto más valiente es atreverse a pedir ayuda, a contarle a alguien de confianza.
Reconocer los primeros signos de la violencia y no justificar el control o la humillación como muestras de “amor” es el único camino para romper el ciclo de la violencia, antes de que el nivel de alerta se torne mortal.
Si lo necesitas puedes pedir ayuda en: https://fundacionnana.com/
Atención a Mujeres en Situación de Violencia mediante la Línea Sin Violencia 800 10 84 053
Contacto:
Instagram: @ericarubipsicologa
Facebook: Erica Rubi Ramirez Martinez
Referencias:
Céspedes, J. (2020). No era amor, era violencia: el feminicidio de mi hija [Podcast]. Fundación Naná.
Muñoz Rivas, M. (2020). Violencia en el noviazgo: Realidad y prevención.
Rosas, M. A. (2009). Violentómetro. Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género (UPGPG) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
(*) La autora es psicóloga