SOCORRO ROMERO S.A. DE C.V.: EL FIN DE LAS TORMENTAS
Arturo Luna Silva
Hay empresas que no solo producen riqueza: sostienen regiones enteras. En Tehuacán, ese nombre es Socorro Romero Sánchez S.A. de C.V..
La avícola más grande de Puebla, una de las compañías más importantes del sector en el país y fuente de sustento para miles de familias, entra hoy en una nueva etapa con la llegada de Alfonso Celis Enecoiz a la presidencia del Consejo de Administración.
No es un relevo menor. Es el intento de darle orden, rumbo y estabilidad a una empresa que durante años ha tenido que resistir tormentas familiares, judiciales y políticas.
Desde la muerte de la señorita Socorro Romero Sánchez, en 2009, el consorcio quedó envuelto en una disputa por la herencia. Conforme a la versión sostenida por los herederos reconocidos, la totalidad de las acciones fueron dejadas a Estela Romero Bringas, Alfonso Celis Romero y Miguel Ángel Celis Romero.
Ahí empezó el vendaval.
Olga Romero Garci-Crespo, actual dirigente de Morena Puebla, también identificada en distintas etapas públicas como Mónica Caballero, junto con otros familiares, impugnó el testamento alegando presuntos derechos hereditarios y sosteniendo que el documento era falso. El punto es que, a más de 15 años de distancia, esos derechos que dicen tener siguen siendo materia de disputa, sin que públicamente aparezca una acreditación definitiva que les dé la razón.
Lo que sí ha existido es una larga cadena de litigios, reveses, intentos de reapertura y una presión constante sobre una empresa que, por su tamaño e impacto, no puede quedar atrapada en ambiciones familiares ni en cálculos políticos.
Porque una cosa es litigar en tribunales y otra muy distinta es convertir una disputa patrimonial en factor de inestabilidad para miles de trabajadores.
Después vino otro frente: Miguel Ángel Celis Romero decidió enfrentar a su sobrino Alfonso Celis Enecoiz por el control de las acciones que su padre le había transmitido en vida. Ese movimiento abrió una nueva batalla interna que terminó escalando a procesos judiciales y a un desgaste innecesario para la empresa.
En medio de esa disputa, Alfonso optó por una ruta distinta: prudencia, serenidad y defensa institucional. No hizo de la empresa un campo de guerra personal. Su apuesta fue otra: proteger el patrimonio, preservar la fuente de empleo y preparar a Socorro Romero Sánchez S.A. De C.V. para una etapa de futuro.
Por eso su llegada a la presidencia -una de las más importantes noticias empresariales en muchas décadas- no solo significa continuidad. Significa renovación.
La empresa necesitaba una nueva cara: joven, firme, con visión empresarial y sin la carga de arrastrar conflictos que pusieran en riesgo la estabilidad del grupo. Alfonso Celis Enecoiz llega con una responsabilidad enorme: ordenar la casa, blindar a la compañía y demostrar que el legado de Socorro Romero Sánchez no será rehén de pleitos, presiones ni arribismos.
El reto no es pequeño.
Debe defender jurídicamente a la empresa, fortalecer su gobierno corporativo, recuperar confianza y proyectar nuevos planes para Tehuacán y la región. Porque Socorro Romero Sánchez no es solo una compañía avícola: es una columna económica de Puebla.
Sus trabajadores necesitan certeza.
Sus proveedores necesitan estabilidad.
Tehuacán necesita inversión.
Y el legado de la señorita Socorrito necesita conducción, no ambición.
Hoy Alfonso Celis Enecoiz tiene ante sí la oportunidad de cerrar la etapa de la tormenta y abrir la etapa de la estabilidad. Pero también tiene una obligación: dejar claro que ningún interés personal, ningún cálculo político y ningún presunto derecho hereditario no demostrado puede estar por encima de una empresa que alimenta, emplea y sostiene a miles de familias.
Socorro Romero Sánchez S.A. de C.V. no puede seguir siendo vista como botín.
Debe volver a ser vista como lo que es: una institución económica de Tehuacán.
También de todo Puebla.
Y ese nuevo capítulo ya empezó.