La voracidad de los dizque organismos empresariales

Ricardo Morales Sánchez

 

 

Como cada inicio de sexenio, los señores presidentes de los mal llamados organismos empresariales ya se relamen como gatos los bigotes, saboreando los grandes negocios que sueñan harán con la nueva administración que tomará posesión el próximo 1 de febrero del 2011.

 

Estas verdaderas meretrices, que supuestamente actúan como organismos intermedios entre sociedad y autoridad, únicamente utilizan estos supuestos organismos empresariales como formas de chantajear al gobierno en turno para ver que prebendas pueden obtener este grupo de notables que se turna el manejo de las cámaras.

 

Los que hoy aplauden el triunfo de la transición y la pronta llegada de Rafael Moreno Valle Rosas al poder son los mismos que ayer aplaudían a Mario Marín Torres y casi, casi lo elevaban al nivel de estadista, gracias a que puso en sus manos el manejo de los recursos que se recaudan por el incremento del uno al dos por ciento del Impuesto a la Nomina de las Empresas.

 

Son los mismos que alababan a Melquíades Morales Flores por regalarles los terrenos  de la mal llamada ciudad textil, misma que les dio como regalo de reyes un 6 de enero. Son los mismos que le besaban los pies al exmandatario por regalarles una hectárea de terreno en la zona más cotizada de Puebla, la reserva territorial Atlixcayotl, para que construyeran las nuevas instalaciones del Consejo Coordinador Empresarial y que hoy sin explicación de por medio pasaron a manos de la Upaep.

 

También son los mismos que se desvivían en halagos hacia Manuel Bartlett Díaz, a quien llamaron gobernador visionario, cuando les dio las obras de construcción del periférico de Puebla y el manejo del recinto ferial, verdad Alfredo Miranda, hoy rector de la Upaep, quien sin ninguna calidad moral se digna hoy a criticar la corrupción, cuando él pintó más de siete veces las instalaciones de la Feria con pintura que compró a su propia empresa (PEI).

 

Son los mismos que le lamían las botas a Mariano Piña Olaya, y que terminaron repudiándolo cuando se llevó a cabo la corrupta compra-venta de lo que después se conoció como la reserva territorial Atlixcayotl, negocio al cual no fueron invitados.

 

El común denominador de todas estas historias, es que todos estos oportunistas se llenaron los bolsillos alabando al gobernador en turno, hacían conferencias de prensa semanalmente para avalar su estrategia de trabajo, criticaban las acciones de gobierno cuando no les daban obra o les compraban a sus empresas y una vez que ya sacaron todo lo que podían sacarle a la autoridad, procedían a su crucifixión.

 

Esa es la triste historia de los dizque organismos empresariales de Puebla, de la Coparmex, de la Canacintra, del Consejo Coordinador Empresarial, de la Cámara de Comercio y hasta de los organismos bizarros que han surgido como disidencia de los tradicionales y que han copiado todos los viejos vicios que en un inicio supuestamente combatieron, COBRE y REPECO.

 

Hoy los señores de los organismos empresariales de Puebla, ya se sueñan manejando entre otras cosas, la obra pública con Pablo Rodríguez Regordosa al frente, y el nuevo centro de exposiciones, al cual ven como una mina de oro para poder explotar, además de cómo ya se hizo en la administración que esta por concluir, de los casi 800 millones de pesos que provienen del Impuesto a la Nomina.

 

Siempre insaciables, se preparan para pedir su parte en la repartición del botín, se sienten parte importante de la transición, creen que Moreno Valle se las debe y por supuesto recurrirán durante los tres primeros años de la nueva administración a la estrategia que siempre les ha arrojado dividendos, arrastrase cuando sea necesario y golpear cuando no haya obra, ni privilegios, nadie los puede culpar, llevan muchos sexenios con la misma y les ha funcionado, ¿Para qué cambiar ahora?

 

laserpientesyescaleras@hotmail.com

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